Caos Urbano. Promotor de la desigualdad y la pobreza

José Luis Cortés Delgado

En la República Mexicana se ha manifestado un proceso de urbanización tan acelerado que ha traído consigo una gran concentración de población en pocas ciudades grandes, de varios millones de habitantes, múltiples ciudades medias entre 100,000 y un millón de habitantes, gran cantidad de ciudades pequeñas de menos de 25,000 habitantes y cerca de 200,000 localidades de menos de 2,500 habitantes- UNA GRAN CONCENTRACIÓN Y UNA GRAN DISPERSIÓN.

Asombran sobremanera alrededor de 60 Zonas Metropolitanas que están conurbadas con muchos municipios y localidades pequeñas, con una expansión de la mancha urbana difícil de controlar, invadiendo zonas agrícolas y tierras no aptas para el desarrollo urbano, trayendo consigo grandes cinturones de miseria.

México tiene un territorio maravilloso, rodeado por litorales, el océano Pacífico, el océano Atlántico y el Caribe, con una frontera de miles de kilómetros con Estados Unidos y con Guatemala, grandes riquezas minerales y naturales y un patrimonio histórico único en América, de sitios Arqueológicos prehispánicos y Arquitectura colonial, así como sus formidables Recursos Humanos.

México al no tener una buena Planeación Regional no ha sabido aprovechar su espacio y ante los ojos del mundo tiene una localización territorial extraordinaria y envidiable que esta subutilizada. No ha podido desarrollar sus Costas, sus Puertos, sus Fronteras, sus Recursos Humanos, su Patrimonio Histórico y su Potencial de Desarrollo en general.

En México se tiene un 75% de la población ubicada en la mitad de los Estados de la República y 50% de su población en sólo 8 estados, más de la mitad del territorio está con densidades sumamente bajas; este fenómeno trae consigo el reto de una eficiente administración de territorio.

Con toda la riqueza físico espacial que tiene la República Mexicana es inimaginable que pueda haber tanta pobreza.

México no se merece que exista población pobre, pues sus recursos pueden permitir que vivan más del doble de la población de manera satisfactoria.

La gran interrogante es el preguntar a qué se debe que México haya desaprovechado tantas oportunidades para un buen desarrollo. ¿Será posible revertir esta tendencia?

El proceso de urbanización ha rebasado la capacidad del estado y de la sociedad civil. El caos urbano está generalizado alrededor del país.

La población se asentó de manera desordenada y caótica en las periferias, agrediendo la masa forestal con la tala indiscriminada de árboles, entubando ríos, contaminando mantos acuíferos, dañando el medio ambiente natural en lo general. Y destruyendo gran parte del patrimonio natural y del medio construido, particularmente en sus centros históricos.

Lo más doloroso del proceso de urbanización incontrolado ha sido el que gran parte de la población ha tenido que irse a vivir a lugares muy lejanos de los centros de las ciudades, trayendo consigo una presión a los gobiernos locales de llevar los servicios de infraestructura (agua potable, drenaje, energía eléctrica, calles pavimentadas, alumbrado público, etc.) así como las obras básicas de equipamiento: clínicas, hospitales, centros de salud, escuelas, mercados, comercios, seguridad y vigilancia y muchos más espacios inapropiados a la urbanización.

La dotación de los mínimos de bienestar en salud, educación, alimentación, empleo y recreación es de tal magnitud que la mayoría de la población no puede acceder a ellos.

Uno de los flagelos más importante es el esfuerzo de desplazamiento de la mayoría de la población de su casa al trabajo y viceversa, implicando un costo social, equivalente a media jornada de trabajo y el costo monetario supera a veces el 25% de los ingresos de la familia.

Lo anterior tiene como consecuencias el que las ciudades mexicanas estén sufriendo un grave problema de movilidad, al grado de que muchas vialidades se convierten en verdaderos estacionamientos una buena parte del día.

La falta de sensibilidad de muchos de los que toman las decisiones pone en evidencia que no han sabido rodearse de profesionales especialistas en el desarrollo regional y urbano, y el caos continuará hasta no darse cuenta de los umbrales tan delicados que se están rebasando y se van a tener que enfrentar fuertes crisis urbanas y la dificultad de atender el campo con miles de localidades dispersas.

Pareciera que en los próximos años México debiera entrar en una etapa de reconversión urbana, tratando de arreglar los errores cometidos en las últimas décadas. La única forma de hacerlo con inteligencia es a través de la formación de los cuadros pertinentes, utilizando a los profesionales mexicanos locales y nacionales, más calificados.

México cuenta con grandes urbanistas y buenos planificadores. Mientras no haya una buena planificación México irá a la deriva. El problema del cambio climático en el mundo es más serio de lo imaginable y la cantidad de desastres naturales irá en aumento. El buen manejo de los recursos naturales es una premisa básica para el desarrollo. México requiere de un desarrollo urbano más sustentable.

 

¿DISEÑO URBANO Y ESPACIO PÚBLICO?

Todas las ciudades tienen el derecho a ser bellas. El espacio público es la continuación de la casa de todos los habitantes. El espacio público conformado por senderos peatonales, calles, avenidas, periféricos, plazas, parques, bosques, lagos y playas en donde los seres humanos caminan, socializan, se manifiestan, se recrean, conviven y se realizan plenamente, pudiendo elevar su calidad de vida y su índice de felicidad.

Si dichos espacios públicos no están bien construidos, bien diseñados, limpios, manteniendo un buen equilibrio entre medio físico natural y medio físico construido, con buen mobiliario urbano, buenas banquetas, buen alumbrado público, eficiente transporte urbano, buena señalización y adecuada vegetación, se convierten en lugares inseguros, intransitables, llenos de basura y con una imagen urbana deplorable.

La mayoría de las ciudades cada día son más feas y monótonas, especialmente en sus periferias, trayendo consigo altos niveles de depresión y tensión social.

Si hay el deseo de mejorar el país se requiere de una gran “Reforma Urbana” que ayude al ordenamiento territorial y en particular a la renovación del espacio público ya existente. La visión de la planeación tiene que ser integral entre la estructura del uso del suelo, de vialidad y transporte, de comercios y servicios, y de la estructura urbana formal a nivel tridimensional con buenas normas y reglamentos que permitan un crecimiento armónico consistente, contemplando siempre la prioridad del diseño del espacio público.

 

José Luis Cortés Delgado

Maestro en Urbanismo y candidato a la Presidencia a la Federación de

Colegios de Arquitectos de la República Mexicana. Miembro de Número

de la Asociación Mexicana de Urbanistas.

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