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Da color

Javier Alarcón

La actuación del sábado en el Azul ha sido la más redonda en años para Cruz Azul como local. Hay un cuatro a cero sobre América en la jornada 12 del Apertura 2014, pero no alcanza en funcionamiento colectivo la demostración contra Monterrey.

Es indudable que las cosas ruedan bien en La Noria: Tomás Boy trajo refuerzos de su gusto y ha logrado que se integren en armonía a una forma de juego que cada vez se ve más solida.

El círculo virtuoso hasta ahora tiene argumentos: Boy hace el diagnóstico y aporta soluciones. Hay mucho campeonato por recorrer y el reto está en la Liguilla.

Se sabe que Cruz Azul suele clasificar a esa instancia, aunque suman actualmente tres sin boleto, y sólo será ahí cuando se evaluará a fondo la eficacia de esta nueva puesta en escena. Y para disminuir el margen de error, es mejor llegar con fundamentos sólidos y la confianza a tope.

Parece que si se disciplinan un poco y le bajan dos rayitas a la intensidad, incluidos los decibeles de Boy, esta Máquina llegará a punto para el momento de quiebre. Es un equipo con jugadores que circulan el balón con propiedad y han logrado una conjunción notable. Cuando se pierde el balón, reaccionan con celeridad y en bloque para cerrar los espacios del rival; en este sentido mejoran paulatinamente con los recorridos y relevos.

Defensivamente daban más libertades que ahora en las primeras jornadas. Y cuando tienen el balón, han encontrado salidas claras por los costados, desequilibrio y cambios de ritmo, principalmente por el gran momento que atraviesa Joao Rojas. Por el centro, a la hora de quitar y marcar una salida limpia, el trabajo de Baca y Aldo Leao es vital. Cruz Azul abre espacios con facilidad a la hora de desdoblar su repertorio de ataque. El paraguayo Benítez se mueve cada vez mejor en el área, toma buenas decisiones y gana confianza gracias a la contundencia y potencia en sus citas frente al portero rival.

Meterle cuatro al líder general no era sencillo, y aunque Monterrey tuvo una tarde desastrosa, Cruz Azul tuvo pasajes de futbol colectivo de mucha brillantez. Al español Vázquez se le nota más ubicado y ya dio muestras de la gran proyección con la que suelta pases de gol. Cruz Azul tiene además una banca respetable. El trabajo futbolístico se está haciendo correctamente. Falta que alguien les produzca estabilidad emocional para no adelantar nada.

Es más, creo que deberían prohibirles hablar de algo que sea distinto al siguiente partido. Ha sido una exhibición de futbol bien concebido y ejecutado, de variantes ensayadas y solidaridad en el esfuerzo.

Cierto, es pronto, muy pronto para los pronósticos, y más para un paciente propenso a la depresión como lo es Cruz Azul, pero hay evidencias contundentes de que el potencial ha sido colocado en su lugar, y todavía podría llegar a tener y ensayar más opciones para lo eventual y adverso. Por ejemplo, explicarle a Benítez que regalar esa tarjeta roja, en esa zona del campo y con ese marcador, arruina completamente la tendencia de su ataque para un juego de alta rivalidad contra Pumas el próximo domingo.

Entonces, estamos frente a un Cruz Azul que podrá hacer de sí mismo su mejor socio o su peor enemigo. Reducir el arsenal de los delanteros del Monterrey a bolitas de papel que salen de popotes, con esos tremendos delanteros, ha sido relevante. Y todo parte del esfuerzo, la motivación y la mentalidad con la que ahora disputan cada minuto los Cementeros. Ahí el mérito es completito de Tomás. Ahora tendrá que ser más inteligente emocionalmente que nadie para apretar y aflojar en la exigencia, hacer fuerte al grupo y que lo consideren en definitiva su aliado. El Azul pinta. Agarra tono marino o se decolora en mayo próximo. ¿Qué opinan?

Twitter: @Javier_Alarcon_

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