El burdel de Los Rojos (II)

Héctor De Mauleón

“Amanda” tenía 12 años cuando fue obligada a prostituirse en un burdel de Taxco, ligado a la organización criminal de Los Rojos.

El hombre que la enganchó a las puertas de una secundaria de Morelos, apodado El Boloncho, la utilizó también para enviar droga y armas a diversos puntos de Morelos y su zona limítrofe con Guerrero.

Según la averiguación previa PGR/SEIDO/UEITMPO/164/2014, bajo la amenaza de que su hermana y su padre serían asesinados, la adolescente fue obligada a llevar paquetes envueltos para regalo a una de las puertas del balneario Ex Hacienda de Temixco, en donde la esperaba un sujeto cuyo mote era El Patachín.

A bordo de un Tsuru de color plata en el que viajaban otros miembros de la organización criminal, “Amanda” llevó paquetes a Chiconcuac, Alpuyeca, Temixco y Jiutepec.

“Nunca fui a un domicilio o a un lugar en particular —recordó—, simplemente llegaba y había personas esperándome a bordo de vehículos… Me daban la instrucción de a qué coche dirigirme con el paquete, ellos ya sabían a quién tenía que entregar los paquetes”.

“Amanda” declaró que entendía que era droga lo que se encontraba en el interior de los envoltorios, “sin embargo nunca supe cuánta era, ni cuánto costaba, ni qué droga era exactamente”.

Una vez le entregaron 200 mil pesos a cambio del envoltorio; en otra ocasión le dieron 500 mil. La promesa de los delincuentes era que si se portaba bien y hacía lo que le decían, finalmente la dejarían en paz.

De acuerdo con la declaración, el burdel estaba a cargo de un sujeto apodado Garabatos. Al lado del burdel, declaró ella, había una bodega de droga.

Durante la primera semana que “trabajó” en ese sitio, un personaje conocido como El Grifo —y del que le dijeron que “tenía un cargo político muy importante en Guerrero”— pagó “exclusividad” para estar con ella. Pasado ese tiempo, relató la adolescente, “ya no fui exclusiva de El Grifo, ya tenía que estar con todos los clientes”.

Como relaté en la entrega anterior, según la información que “Amanda” entregó al Ministerio Público federal, las víctimas de Los Rojos se dividían en “grandes” (las que tenían de diez a veinte años de edad) y “chicas” (las que tenían de dos a nueve años).

“Había como 50 ‘grandes’ y como 30 ‘chicas’”, recordó.

Afirmó “Amanda”:

“A las dos semanas atendía de cinco a diez personas, tenía relaciones sexuales con ellos de diez a quince minutos y me dejaban descansar entre cada uno de ellos de quince a veinte minutos. A la tercera y cuarta semana, incrementó hasta treinta clientes por día”.

Las víctimas, dijo, eran arrebatadas en diversos lugares del país a migrantes centroamericanos, e incluso vendidas por sus propios padres a cambio de droga (cuando el grupo criminal obtenía niños, estos “eran entrenados como halcones”).

En uno de los pasajes más estrujantes de la declaración, la adolescente afirma que “en alguna ocasión El Grifo solicitó que una niña de quince, una niña de cinco y una de doce tuvieran relaciones con él”.

“Amanda” afirma que El Boloncho murió en un enfrentamiento con federales en el estado de Morelos, y que entonces ella quedó en poder de un hombre apodado La Gorda. “Como era obediente y hacía todo lo que me decían, me volví una de las de confianza”, recuerda. De ese modo la pasaron al grupo “avanzado”, encargado de dar servicio a políticos guerrerenses “y gente del espectáculo”.

La adolescente logró escapar y obtuvo el apoyo de su padre, así como el de la Comisión Unidos Contra la Trata. Hoy, ambos viven escondidos en algún lugar del país.

Hace unos días, la Red por los Derechos de la Infancia, Redim, reveló que 6 mil 725 niños y adolescentes, de entre 0 y 17 años, fueron reportados extraviados o desaparecidos entre 2006 y 2014, de acuerdo con los registros de la Comisión Nacional de Seguridad.

Siete de cada 10 personas desaparecidas en aquel periodo eran mujeres de entre 0 y 17 años.

En Tamaulipas, el Estado de México y Guanajuato se concentró el 43% de esas desapariciones.

En el Estado de México, uno de los lugares más infernales del país, desaparecieron en ocho años 562 niños y adolescentes; 396 víctimas eran niñas.

De hecho, en 24 estados del país —las excepciones: Tamaulipas, Nuevo León, Sinaloa, Michoacán, San Luis Potosí, Nayarit, Baja California Sur y Morelos—, se registran más desapariciones de niñas y adolescentes, que de varones.

Las edades más peligrosas son de 0 a 4 años, y de 15 a 17.

Redim asocia las desapariciones de este último grupo etario con trata de personas y explotación sexual.

@hdemauleon

[email protected]

TEMAS RELACIONADOS

Comentarios