El alcalde “rebelde”, su mujer secuestradora y su entorno criminal

Héctor De Mauleón

En 2009 una fotografía lo mostraba al momento de ser fichado en un reclusorio chiapaneco, el de El Amate. Enrique Alonso Plascencia había sido detenido por agentes de la Policía Federal. En compañía de tres presuntos cómplices, internaba en territorio mexicano, según la acusación de PGR, al menos a nueve indocumentados guatemaltecos.

Lo acusaron de violación a la Ley General de Población, operación con recursos de procedencia ilícita y delincuencia organizada.

Siete años más tarde, otra fotografía mostraba a Enrique Alonso Plascencia. Ahora con una camisa de lino blanca, una hoja de papel en la mano y un radiotransmisor prendido al cinturón, pasaba lista a un grupo de agentes del Mando Único de Morelos: se había convertido en alcalde de Tlaquiltenango gracias al apoyo del senador perredista Fidel Demédicis Hidalgo.

Ese día, 18 de enero de 2016, Plascencia no sólo pasaba lista a los agentes del Mando Único: acompañado por un millar de pobladores del municipio había tomado el control de las instalaciones de la policía —que estaban a cargo de la Comisión Estatal de Seguridad—, había pedido al comandante del Mando Único que abandonara el recinto, y había instado a los agentes a que se sumaran a su proyecto, o renunciaran.

Era “el alcalde rebelde de Tlaquiltenango”, que se negaba a asumir el modelo propuesto por el gobernador Graco Ramírez; era el alcalde que interponía la primera controversia constitucional ante la Suprema Corte en contra del Mando Único.

Había dicho que en su municipio 100% de la gente rechazaba el esquema propuesto por Ramírez. Había nombrado a Manuel Álvarez Domínguez, un militar retirado, como jefe de la policía municipal.

Plascencia fue por primera vez candidato del PRD a la alcaldía de Tlaquiltenango en 2012. Ya estaba registrado cuando se filtró a la prensa la noticia de su detención por tráfico de personas en Chiapas. El presidente del PRD local, Abel Espín, disculpó al PRD diciendo que Plascencia había prometido entregar pruebas de su inocencia. Aunque de momento no las había entregado, el PRD ya lo había registrado.

Al final se presentaron documentos que señalaban que había sido investigado y absuelto por el juez quinto de distrito en Chiapas. Las razones de la liberación no trascendieron y Plascencia evitó dar entrevistas.

Perdió la elección contra el petista Mauricio Rodríguez González.

En ese proceso electoral fue asesinado el candidato panista Ignacio Domínguez Carranza. Lo mataron en su casa, al lado de su esposa y su hijo de tres años. La prensa local relató que la balacera duró diez minutos y que la policía no apareció, pese a que la casa del candidato se hallaba situada a dos cuadras de la presidencia.

El jefe de la policía era Anuar Cárdenas. Lo detuvieron al año siguiente cuando una célula de sicarios de Los Rojos confesó que recibía la protección del funcionario al momento de realizar asesinatos y secuestros.

Por esos años habían aparecido indicios de la infiltración del crimen organizado en Morelos. En una casa de seguridad fue hallada una “narcolibreta” que contenía las cantidades pagadas cada mes a diversos alcaldes. Uno de ellos era Alfonso Miranda Gallegos, de Amacuzac, primo del líder de Los Rojos, Santiago Mazarí Miranda, El Carrete. Otro era nada menos que el presidente de Tlaquiltenango, Jorge Martínez Urioso.

La conexión Martínez Urioso-Anuar Cárdenas puso de manifiesto la infiltración del crimen organizado en Tlaquiltenango. El alcalde que sustituyó a Martínez Urioso ratificó, sin embargo, como jefe de la policía, a Anuar Cárdenas. Hasta que fue detenido.

En 2015, apoyado por el senador Demédicis, Plascencia volvió a contender por el PRD. Y ganó.

No dijo nunca que su esposa, Laura Elena Sánchez Guzmán, se hallaba presa por el secuestro y asesinato de una niña de 11 años: en 2006, en complicidad con un hombre de apellidos Nieto Catalán, Sánchez Guzmán había secuestrado a su propia prima. Pidieron 250 mil pesos, abusaron de la niña y la mataron en un motel.

Laura Elena fue condenada a 45 años. Su amigo, a 70, aunque más tarde se le liberó inesperadamente.

El “alcalde rebelde” visitó a su esposa en la cárcel el 10 de enero. Según el periodista Guillermo Cinta, llevó 30 roscas de Reyes con el nombre de Fidel Demédicis.

Así son las historias en esa encrucijada que es Morelos.

@hdemauleon

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