El quinto autobús

Héctor De Mauleón

En la noche de Iguala hubo un quinto autobús, un Estrella Roja que salió por la parte trasera de la central de camiones, con varios estudiantes de la Normal de Ayotzinapa a bordo. Dicho autobús tomó la calle Altamirano hacia el Periférico, y luego enfiló hacia la carretera Iguala-Chilpancingo.

El informe presentado ayer por el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes, GIEI, dispuesto por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para investigar la desaparición de 43 alumnos de la escuela Isidro Burgos, indica que aquel autobús, que la investigación de la PGR no registró (solo refirió la existencia de cuatro ve-hículos), pudo jugar un papel crucial en los hechos de esa noche.

La PGR afirmó que los estudiantes habían bajado del Estrella Roja a poca distancia de la estación, debido a que “tenían dudas de que el autobús estuviera en buenas condiciones”. En la consignación de los hechos entregada al juez, la versión fue que ese quinto autobús había sido destruido por los normalistas.

De acuerdo con la versión recogida por el GIEI entre alumnos sobrevivientes, el autobús se dirigió a la salida con cerca de 14 estudiantes a bordo. Rumbo a la salida, uno de los estudiantes se enteró por teléfono que la policía había abierto fuego contra alumnos que se habían apoderado de otros autobuses. Los pasajeros entraron en pánico. “Písele, pues”, le dijeron al conductor. Pero no lograron salir porque había patrullas y otros vehículos atravesados en el camino.

Testigos aseguraron que detrás del autobús iban patrullas federales “y empezaron a revisar los carros”. El chofer del camión señaló “que a la salida de Iguala había dos patrullas de la Policía Federal de Caminos”, y dijo que cuatro oficiales con las armas en la mano apuntaron hacia el Estrella Roja.

Los alumnos bajaron e intentaron escapar, escondiéndose entre los autos y las calles cercanas. Uno de ellos, Julio César Mondragón, que luego apareció desollado, fue visto por última vez en ese sitio, y huyó cuando un grupo de encapuchados apareció para dirigir un segundo ataque.

De acuerdo con el GIEI, el autobús de Los Avispones de Chilpancingo fue confundido con ese quinto autobús y por eso los agentes policiacos dispararon a matar.

Los expertos sospechan que todo el horror sucedido aquella noche en Iguala fue una operación para impedir a toda costa que heroína escondida en uno de los autobuses secuestrados por los alumnos, “específicamente en ese autobús Estrella Roja”, saliera de la ciudad.

El GIEI no descarta que los estudiantes, fatalmente, se hubieran apoderado del autobús equivocado. Para el grupo, esta versión es la más consistente “con la violencia desatada contra los normalistas”.

El informe cita el caso de Pablo Vega, jefe en Chicago de Guerreros Unidos, quien “trabajó con varias fuentes de narcóticos en autobuses comerciales de pasajeros que viajaron de México a Chicago”.

El resto de las explicaciones posibles —aquellas que hablan de la confusión de los alumnos con miembros de un grupo del crimen organizado u otras que señalan que los normalistas llegaron a Iguala a “reventar” un acto de la directora del DIF, María de los Ángeles Pineda—, no explican, según se lee en la página 325 del informe, “la masividad, la reacción tan hostil y la generalización de escenarios de violencia directa contra las personas y los autobuses… y por tanto no ayudan a entender los hechos ocurridos esa noche”.

En este punto —el tema del basurero de Cocula merece una columna aparte—, la versión del GIEI no se aparta en lo esencial de la narrativa de la PGR de Murillo Karam: fue el crimen organizado.

Los expertos consideran, sin embargo, que la invisibilización del quinto autobús tuvo serias consecuencias en el resultado de las indagaciones: de entrada, sacó a la Policía Federal del escenario de la investigación y permitió narrar sucesos que no ocurrieron. ¿Por qué?

Las dudas del GIEI nos llevan al primer día y a una historia que aún no ha sido contada. ¿De qué hablamos cuando hablamos de Iguala? ¿Cuál es la verdadera historia del “escurridero” de goma de opio de donde proviene alrededor de 75 por ciento de la heroína que sale rumbo a Estados Unidos?

@hdemauleon

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