La Importancia de la Constitución a 100 años

Ernesto Gándara Camou

“Todo lo que vive está expuesto a cambios y transformaciones; sólo la muerte es invariable; lo importante, lo trascendental, está en realizar plenamente la función de la vida.” - Félix F. Palavicini

Desde aquél 5 de febrero de 1917 hasta la fecha, los 136 artículos de nuestra Constitución Política han tenido más de 600 modificaciones.

Estos cambios han variado en los propósitos que persiguieron, las materias en que consistieron, las circunstancias que los motivaron y las consecuencias que provocaron.

El contenido constitucional no sólo cambia a través del Poder Legislativo, es fundamental la interpretación de la Constitución por parte del Poder Judicial, la dota y cambia su contenido de manera significativa.

Serán 100 años de existir, y seguirá siendo nuestro gran pilar con el que hacemos sostener a esta gran Nación.

Siempre vendrán cambios, ajustes, reformas que se necesiten para adaptar la realidad en que se encuentre el País. Esos cambios producen historia, historia que obligadamente conlleva a hablar de nuestra Constitución.

Por ello, es un excelente momento para reflexionar crítica y responsablemente acerca de sus modificaciones.

¿Los cambios realizados han traído beneficios para el país? ¿Qué errores se han cometido y qué se puede aprender de ello? ¿Qué se debe cuidar al reformar la Constitución?

Es importante recordar al Ing. Félix Palavicini, miembro destacado del Congreso Constituyente de Querétaro y fundador de esta casa editorial, quien fue un importante y fundamental promotor de la Constitución de 1917, en equipo con Venustiano Carranza y por medio de diversos artículos publicados de enero a abril de 1915, impulsó el inicio de un Congreso Constituyente.

En uno de sus artículos, titulado “La Constitución y los Constitucionalistas”, Palavicini señaló la importancia de que las leyes deben responder a las necesidades y exigencias sociales para que puedan ser aplicables y que perduren.

La reforma constitucional es una herramienta que tenemos los legisladores para responder a las necesidades sociales y para que el Estado cuente con las obligaciones y facultades necesarias para cumplirlas.

Un ejemplo de lo anterior es la reforma al artículo 123° el 6 de septiembre de 1929, promovida por Emilio Portes Gil. En esa reforma se estableció en la Constitución la obligación y la facultad al Congreso para expedir una Ley del Seguro Social que se comprometiera a establecer seguros de enfermedades y accidentes encaminados a la protección y bienestar de los trabajadores.

A raíz de esta reforma, en 1943 se promulgó la Ley del Seguro Social que creó el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Gracias a esta iniciativa se fundó una institución de salud que ha beneficiado a millones de mexicanos durante muchos años y que fue un enorme paso para el sistema de salud mexicano.

La esperanza de vida en 1930, según datos del INEGI, era de 33 años para hombres y 34.7 para mujeres. La esperanza de vida en 2014 era de 72 años para hombres y 77 años para las mujeres. A poco más de 80 años de la reforma, la esperanza de vida se ha más que duplicado y está por encima del promedio mundial que es de 71 años, según datos del Banco Mundial.

Así como este cambio, hay muchos otros que nos han beneficiado, como las reformas constitucionales y leyes promulgadas para establecer el sufragio femenino.

En los últimos 20 años hemos tenido una actividad legislativa y judicial más activa, en especial en los años recientes, en que se han realizado grandes cambios jurídicos importantes, como la Reforma Educativa, cuyos beneficios no serán inmediatos, pero que gradualmente y en un futuro generarán los cambios educativos que México necesita.

Sin duda, en estos 100 años de camino constitucional nuestra carta magna ha cambiado mucho y, seguramente, continuará reformándose, para estar a la altura de los cambios que genera la sociedad. Ese es el reto. Eso implica nuestro proyecto de Nación

Senador 

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