Quién quiere ver 43 antorchas en Polanco

Ciro Gómez Leyva

Polanco apenas los mira. La gente no suele venir aquí un sábado en la noche a apiadarse de extraños que, a paso lento, se van apropiando de Mazaryk con antorchas, posters de desaparecidos y la consigna ¡nos faltan 43, en dónde están!

Pese a que los contrastes prometían crónicas frondosas, la marcha de Ayotzinapa por Polanco obtiene acaso unas imágenes en los noticieros, notas desganadas en los portales y ausencia en las portadas de los diarios del domingo. Del alcance espectacular de los 43 y sus familiares en la ciudad de México poco parece quedar. La enorme compasión y racionalidad que derivó en las intimidantes manifestaciones de hace un año parece haber devenido en protesta vaga, opaca.

Y es que cuesta comprender el plantón de tres galerones y tres casas de campaña que los familiares instalaron desde la noche del jueves en la intersección Los Pinos-Polanco. Se habían ido de la capital el 24 de septiembre asumiéndose mal tratados por el gobierno del presidente Peña Nieto, amenazando que serían una piedra en el zapato de un régimen sin corazón que les daba largas. Regresan ahora con un “plantón indefinido” para exigir una reunión con ese gobierno del que hablaban pestes hace un par de meses.

¿Qué quieren que hagan las autoridades?, le pregunto al portavoz de los padres de Ayotzinapa, Felipe de la Cruz. “Que nos presenten formalmente a la unidad especializada con los especialistas de la Comisión Interamericana, que se comprometieron a crear, para que los padres podamos integrarnos”, responde. “Apostamos a la sensibilidad que el gobierno tenga con este movimiento. A que el compromiso del gobierno sea un compromiso con la verdad. Porque han sometido a un año de tormento psicológico y emocional a los padres con la mentira histórica del procurador Murillo Karam. Hoy queremos que el compromiso sea serio y nos den la garantía de que será de esa manera”.

—¿Están suspendidos los trabajos de Ayotzinapa? —le pregunto al subprocurador de Derechos Humanos de la PGR, Eber Betanzos.

—No. Como lo ha informado la PGR, el caso está abierto, se está investigando y se trabaja en coadyuvancia con el grupo de expertos de la CIDH y de la mano de los representantes de los padres.

—Pues qué confusión colosal, subprocurador.

—Somos receptivos y tenemos el mejor interés de fortalecer los vínculos de comunicación con los familiares —concluye Betanzos con paciencia oriental.

Para irse de Polanco, los padres de Ayotzinapa quieren que la reunión sea con funcionarios de primer nivel, con el secretario Osorio Chong, la procuradora Arely Gómez. Pero aunque se supone que habrá un encuentro esta tarde, el gobierno ya no muestra entusiasmo para retomar la ruta de las citas en que los padres dicen una cosa adentro y otra frente a las cámaras y micrófonos.

MENOS DE 140. Presionó el PRD y, por si las dudas, el secretario Aurelio Nuño no dará entrevistas hoy sobre las evaluaciones del fin de semana.

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