El departamento de Narvarte era también una casa de citas

Ciro Gómez Leyva

Cinco personas muertas, el daño colateral de una desafortunada visita a una casa de citas en la Narvarte

Es lo primero que se desprendería de la declaración ministerial de Daniel Pacheco Gutiérrez, el único de los tres presuntos asesinos detenido por el homicidio de cinco personas en el desventurado edificio de la Narvarte el 31 de julio.

Pacheco Gutiérrez declaró el 5 de agosto que llegó como a la una y media de la tarde al edificio de la Narvarte, acompañado de José Abraham y Omar, porque José Abraham le había dicho horas antes: “Qué onda, Daniel, vamos a coger con la colocha”, refiriéndose a una colombiana de nombre Nicole, que vivía en la calle de Luz Saviñón 1909.

Asegura que conocía a la colombiana, “ya que se dedicaba a regentear a un grupo de chicas, ofreciendo sus servicios sexuales a domicilio”. Explica que Abraham tocó el interfón. Bajó Nicole. Entraron al departamento 401. Había dos hombres y tres mujeres. Uno de los hombres y una de las mujeres estaban acostados en una cama. El otro hombre estaba en un sillón de la sala. Diez minutos después llegó una “señora obesa, tez blanca, misma que se metió a la cocina y comenzó a realizar la limpieza”.

Pacheco Gutiérrez le preguntó a Nicole que si por los mil 800 pesos acordados se “iba a realizar la machaca, si íbamos a tener relaciones sexuales”. No me detengo en los detalles. A grandes rasgos, lo cuenta así: una vez que la señora de la limpieza terminó de asear la recámara, él entró con una de las mujeres, de unos 20 años de edad; tuvieron el encuentro sexual (narrado con crudeza, paso a paso). Luego, Nicole tocó la puerta para recordarle a la joven “que nada más era un rato”. Después, el “hombre de barba” entró al cuarto con otra de las mujeres y Abraham a la habitación principal con Nicole, etcétera, etcétera.

Por ahí de las dos y media de la tarde, continúa Pacheco Gutiérrez, la señora de la limpieza les dijo a él, Omar y “al otro chavo” lo siguiente: “Hay gente de más aquí, los que ya cogieron, ya váyanse”.

El resto de la narración se concentra en la forma en que él abandonó el departamento. Declara, por supuesto, que no mató a nadie, que se enteró del crimen en los medios de comunicación, etcétera, etcétera.

Desconfío por principio de las versiones que surgen de los separos a las pocas horas de la detención. Pero releyendo la declaración de Daniel Pacheco Gutiérrez recordé inevitablemente a Le Bon con aquello de que las observaciones colectivas son las más erróneas de todas.

“Hay gente de más aquí, los que ya cogieron, ya váyanse”.

MENOS DE 140. Si Ricardo Anaya optó por Marko Cortés en San Lázaro, ¿a qué viene tanta grilla de los maderistas Jorge Villalobos y Ulises Ramírez?

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