El antídoto contra Trump

Carlos Heredia Zubieta

Clinton en duda, Trump despuntando. Así llegamos a los comicios del 8 de noviembre en Estados Unidos.

La gran mayoría de las encuestas dan por sentado que Hillary Clinton rebasará los 270 votos electorales necesarios para el triunfo, pero no puede descartarse una sorpresa que ponga a Donald Trump en la Casa Blanca.

Estados Unidos es el país preminente a nivel mundial. Es una nación que todos los días mejora en muchas cosas y empeora en múltiples aspectos.

Es un territorio dividido política y culturalmente, lo que se refleja con precisión quirúrgica en el actual mapa electoral.

Clinton es favorecida en los estados azules de las dos costas, los Grandes Lagos y Nueva Inglaterra; es impulsada por el voto de las mujeres, sobre todo aquellas con mayor nivel educativo; por los jóvenes, aunque no con el entusiasmo que exhibieron por el senador Bernie Sanders; por los afromericanos, pero sin el impulso que mostraron cuando Barack Obama, el primer hombre de raza negra, llegó al gobierno del país más poderoso del mundo.

Y por supuesto, por ocho de cada 10 latinos que saldrán a votar en mayor número que en cualquier elección previa para espantar el fantasma del hombre que los ha llamado criminales, violadores y ladrones.

Es en la intersección de dos de estas categorías —mujer y afroamericana— que Hillary Clinton encontró el antídoto contra Donald Trump: Michelle Obama.

La primera mujer presidenta de Estados Unidos habrá llegado a la Casa Blanca impulsada decisivamente por la primera mujer afroamericana en ser inquilina de la casa marcada con el número 1600 de la Avenida Pennsylvania, construida por esclavos, como ella misma lo evoca en sus discursos.

Es la “mamá en jefe”. Tomó las causas de la comida saludable, del ejercicio y el deporte, y de las familias de militares. Educada en Harvard y Princeton, la señora Obama tiene dos características singulares: despierta confianza y es ella misma una referencia moral y ética —dos rasgos poderosos de los que carece la propia Clinton, que la hacen enormemente eficaz en la campaña.

Trump cuenta con el voto de los estados de las cordilleras y las planicies. Se apoya en la ira de los hombres blancos poco educados, mayores de 35 años, cuya expectativa de movilidad social ascendente es nula.

La revista The New Yorker plantea dos preguntas que apuntan al alma de la nación estadounidense: ¿Cómo es que el país más poderoso del mundo tiene en el umbral de la Presidencia a una persona manifiestamente incapaz de enfrentar las tareas de gobernar? ¿Qué sigue hacia adelante?

A final de cuentas, la elección depende de los resultados en seis estados: Nueva Hampshire, Pennsylvania, Carolina del Norte, Florida, Colorado y Nevada.

¿Habrá un Brexit en Estados Unidos? La teoría del “voto oculto” es rechazada por la mayor parte de los encuestadores y especialistas, pero… lo que no se esconde es la voluntad de numerosos electores, de ambos bandos, de darle una sacudida a un sistema que ven como corrupto, sesgado a favor de unos pocos, y por lo tanto disfuncional.

En el futuro inmediato, la polarización continuará, gane quien gane. Estados Unidos necesitará recurrir a su reserva ética y moral para reinventarse una vez más.

El gran peligro para México no es un improbable triunfo de Trump, sino que lo usemos como excusa para desentendernos de la exclusión económica, política y social de la mayoría de los mexicanos, tanto los de adentro como los de afuera del país.

Profesor asociado en el CIDE
@Carlos_Tampico

Guardando favorito...

Comentarios