Suscríbete

Descarrilan credibilidad

Alberto Barranco

Del jubilo exultante, campanas y fanfarrias al vuelo, con que el Instituto Federal de Telecomunicaciones anunció el resultado de la primera subasta de frecuencias radiofónicas comerciales, se pasó a la esquela fúnebre. De contraprestaciones esperadas por mil 578 millones de pesos sólo se recibió la mitad

Del dicho al hecho se cayó la sopa para 56 frecuencias al no cubrir el precio ofertado las firmas Tecnoradio, Centrado Corporativo, Detochomorocho Producciones, Grupo Radio Mil, Grupo Radiodifusores, Información y Cultura Ascendente, Integración Radiofónica Quantica, Irrados Publicidad, La Mera en Playa y Promotora de Éxitos.

El caso más dramático es el de la primera, dado que había ganado 34 de 191 frecuencias en la banda FM y tres de 66 en la de AM, ofreciendo 288 millones de pesos.

El espectro alcanzaba 18 entidades federativas. De Zacatecas a Morelos; de Guanajuato a Sonora; de Querétaro a Quintana Roo; de Oaxaca a Jalisco.

Y aunque de acuerdo con las reglas del juego, la firma perderá el depósito de garantía colocado en la fase previa a sus posturas, calculado por algunos en 18 millones 870 mil pesos y por otros en 40 millones, es evidente que el castigo es insuficiente.

La empresa no sólo descarriló la licitación al plantear ofertas inaccesibles para el resto de la competencia, sino la credibilidad del licitante.

El escenario podría llevar a una demanda ante la Comisión Federal de Competencia Económica por desplazamiento indebido de la competencia.

En total sus posturas representaban 3, 400% más allá del valor de referencia planteado por el Instituto Federal de Telecomunicaciones.

Como usted sabe, en su condición de jugador entrante Tecnoradio tenía derecho a un descuento de 15% sobre sus posturas… solo que ni tan entrante. El representante de la empresa, Ali Eduardo Bañuelos Santana, tiene lazos familiares con el presidente de la cadena Radiorama, el grupo radiofónico más importante del país, Javier De Anda, y dos de sus hijas, también socias de la firma.

Al escándalo, cuyo telón lo abrió nuestro compañero Javier Tejado Dondé, el Ifetel se lavó las manos señalando que la identificación de los postores era responsabilidad de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes.

Esta, a su vez, regresó la bolita señalando que en tal caso su opinión no era vinculante.

Lo cierto es que Bañuelos Santana fue uno de los proveedores de televisores que regalo la dependencia al cambio de la señal analógica por digital.

Ahora que la pesquisa sobre Tecnoradio convocó a un pantano. De entrada, ante la negativa del Ifetel de dar a conocer los socios del licitador estrella, el rastreo periodístico apuntó al director del Instituto Mexicano de la Radio, Carlos Lara Sumuano.

La firma se había constituido en 2015 con sólo dos socios. El otro era Alfonso Amilpas. El capital de Tecnoradio era de 60 mil pesos.

A tropezones y trompones, dado el espeso silencio de éstos, se informó que la compañía se le vendió a Ali Eduardo Bañuelos Santana, René Padilla Páez y Francisco Javier Márquez Lozano... en los mismos 60 mil pesos.

El primero tendría 480 acciones de capital fijo ubicado como clase 1 o preferente, cuyo valor sería de 48 mil pesos.

Bañuelos Santana es director de Telecomunicaciones del Grupo Diamond Electrónica, la firma comercializadora del Grupo Milenio, quien negó relación alguna con Tecnoradio.

Lo que podría pasar por una simple jugarreta para engañar a la autoridad apunta a un obús sobre la seriedad de las licitaciones y, naturalmente, la credibilidad del Ifetel.

Carambola de 100 bandas.

Balance general. Descubierta por Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad una suerte de fraternidad asentada en Nayarit para repartirse contratos de obra pública, hete aquí que se sabe ahora de un intercambio de “favores” con el delegado de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes en la entidad federativa, J. José Miramontes Lara.

El grupo original, integrado por funcionarios y ex funcionarios de la Secretaría de Obras Públicas del Estado, que ha recibido contratos por 121 millones de pesos, con proa a empresas creadas por ellos mismos, ofreció a su vez 11 contratos a una empresa ligada al funcionario federal.

El primero de ellos se firmó el 16 de mayo de 2013 para modernizar y ampliar un camino en el Tepeguaje. El monto fue de 25 millones 500 mil pesos.

En paralelo, el 10 de noviembre de 2013 le dieron otros dos contratos a la firma GBR Contratos de Obra, uno por 8 millones 250 mil pesos para pavimentar calles en Ixtlán del Río, y otro por 9 millones 950 mil pesos para hacer lo propio en Tecuala.

Uno más, por 7 millones 861 mil pesos, apuntó a modernizar la carretera federal Tepic-Miramar.

El 23 de abril de 2014 hubo otro contrato por 18 millones 850 mil pesos para rehabilitar la avenida Victoria en Tepic.

En su declaración patrimonial como funcionario federal en Nayarit, Miramontes Lara había reconocido haber sido director general de la firma señalada de junio de 2006 a enero de 2013.

El caso es que la totalidad de los contratos se entrego en fecha posterior a la supuesta renuncia a la empresa por parte de Miramontes.

La firma había recibido contratos cuando el hoy gobernador de la entidad, Roberto Sandoval, era alcalde de Tepic.

Miramontes fue presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción en Nayarit.

Ojo por ojo. Frenada hasta hoy la posibilidad de una salida al impasse en que se ubica el destino de las exportaciones azucareras a Estados Unidos ante la exigencia de la industria local de privilegiar el dulce semirefinado o colocarle aranceles al refinado, la Cámara Nacional de las Industrias Azucarera y Alcoholera está pidiendo represalias.

El ojo por ojo se daría, colocando a su vez un impuesto de importación a la alta fructosa derivada de jarabe de maíz que llega al país.

La Organización Mundial de Comercio autorizó a México a imponerle represalias comerciales a Estados Unidos por un monto de 160 millones de dólares.

La fecha límite para llegar a un acuerdo es el 5 de junio.

Pasarela al aeropuerto. Ante el temor de que un nuevo gobierno derribe o modifique el proyecto para el nuevo aeropuerto, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes está organizando pasarelas en las obras.

La ruta alcanza a periodistas y empresarios de diversas ramas productivas.

La invitación habla de que la mayoría de las empresas a las que se les han asignado contratos son mexicanas, además de la creación de 9 mil 500 empleos.

[email protected]

TEMAS RELACIONADOS

Comentarios