Paraíso fiscal en Vallarta

Alberto Barranco

Aunque bajo otra modalidad ajena a una tersa legislación impositiva, Puerto Vallarta se ha convertido en paraíso fiscal para inversionistas inmobiliarios estadounidenses que adquieren propiedades bajo el manto de simulación para alquilarlas a sus compatriotas prácticamente bajo el escenario de un hotel de lujo

El pago se realiza por adelantado vía internet, lo que implica que los dólares no ingresan al país. Más aún, la posibilidad del todo incluido inhibe o deshecha la posibilidad de derrama en comercios o servicios locales.

La puerta de acceso la abren desarrolladores nacionales al edificar inmuebles con perfil de mini hoteles. Amplio comedor, cocina integral, gimnasio, alberca… con un bar anexo y dotación para los más exóticos cocteles.

Casi el paraíso.

El escenario casi faraónico se le vende a los extranjeros cuyos abogados mexicanos documentan el traspaso como de uso particular. El empresario en retiro que pretende hacer suyo el paraíso del Pacífico mexicano.

La mansión al día siguiente se anuncia en sitios de internet del país del norte, con opción de renta para vacaciones por parte del propietario, lo que allende el Bravo se conoce por sus siglas en inglés como VRBO.

Lo normal, pues.

Aunque el énfasis se da en Puerto Vallarta, gancho incluido de alusión a la película La noche de la iguana estelarizada por Richard Burton, también alcanza otros sitios turísticos como Mazatlán y Los Cabos.

En el paraíso jalisciense, por ejemplo, está en la ruta un empresario llamado Carlos Osuna Penn, quien se inició en el negocio inmobiliario para fines vacacionales en la década de los 90, levantando el conjunto Sierra Mar Los Arcos.

Antes de ésta habían surgido dos edificios de 10 departamentos cada uno, que debieron rematarse al advenimiento de la crisis provocada por la macrodevaluación de finales del 94.

Sin embargo, en el marco de conjunto, cercado y custodiado por policías armados, quedaron terrenos donde se empezaron a construir casas de la naturaleza descrita.

Así nació, por ejemplo, Casa Damae propiedad de dos abogados de Milwaukee especialistas en bienes raíces de nombres Mark Darmieder y Kevin Paykol. La construcción, con seis recámaras, tiene opción de alojamiento hasta para 15 personas.

La renta varía dependiendo de la temporada, oscilando entre mil 700 y 2 mil 500 dólares… la noche.

El servicio es todo incluido.

El marco camina desde bocinas a todo decibeles a alcohol hasta que el cuerpo aguante. Y si aún así la alegría no se desborda, ahí están los tríos, los mariachis y en una de esas hasta el show completo.

A quien le importa si en el papel se trata de un conjunto familiar con un reglamento que prohibe turbar la paz y tranquilidad de los vecinos.

Aunque la casa está rentada los 365 días del año, probarlo es misión imposible, dado que no hay libro de registros, aunque tampoco licencia de alcohol.

Al fragor de la fiesta, naturalmente, llegan los desnudos masculinos y femeninos sin opción de denuncias por ataques a la moral, dado que se trata de un lugar privado, cerrado con vigilancia.

“Los extranjeros —señaló el administrador de la casa, Juan José Peña Salcedo, ante la queja airada de los vecinos—, a eso vienen a México, a romper las reglas”.

En el conjunto Sierra del Mar Los Arcos están también las casas Krimet, Peña del Mar y Karkundel.

Lástima que este paraíso fiscal no hubiera sido incluido en los Papeles de Panamá.

Se habría vuelto más famoso.

Balance general. Levantada una espesa polémica sobre la pertenencia de la adquisición por parte de Pemex de dos complejos fabricantes de fertilizantes en situación difícil, ahora resulta que la empresa mantendrá la apuesta, vaticinando incluso que habrá negocio.

Durante la anterior administración de la empresa productiva del Estado se adquirieron las dos compañías en que se dividió a Fertilizantes Mexicanos para su privatización durante el periodo salinista: Agronitrogenados, que había pasado a manos de Altos Hornos de México de Alonso Ancira y Fertinal, cuyo dueño original era Fabio Covarrubias.

La justificación fue doble: Desde un ángulo se habló de cumplir un compromiso de gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, y desde otro, que el precio había sido benéfico para el Estado.

Aunque las firmas tenían en la panza deudas bancarias que pasaron a un nuevo dueño, éstas redujeron su carga en materia de réditos al traspasarlas a bancos que ofrecen tasa Pemex.

En total la petrolera pagó 415 millones de dólares, asumiendo deudas por otros 285.

Veracruz en plantón. Lo que está ocurriendo en Veracruz, trabajadores públicos en plantón, accesos a Jalapa cerrados, podría ser una simple rebanadita de lo que viene de no atenderse de fondo el problema de la insuficiencia de reservas para atender pensiones y jubilaciones de las diversas instancias públicas.

En la precariedad de los fondos, los gobiernos federal, estatales y municipales están obligados a inyectarle una parte del presupuesto para evitar su colapso.

El gobernador de Veracruz, Javier Duarte, soslayó olímpicamente el compromiso, dejando sin quincena a miles de maestros, médicos, empleados públicos, en algunos casos desde hace seis meses.

De acuerdo con los cálculos actuariales de 450 sistemas de pensiones públicas existentes, sólo el 15% está fondeado correctamente; otro 30% tiene insuficiencias que podrían llevarlos al estallido en el 2025, y el resto prácticamente se truena los dedos para cubrir el escenario inmediato.

Interacciones en duda. Colocado como el líder absoluto en materia de financiamiento a entidades federativas, las señales indican que al banco Interacciones se le está indigestando el banquete.

La calificadora de deuda Moody’s acaba de reducir su calidad crediticia en materia de depósitos de largo plazo y de deuda senior.

De Bal el nivel se ubicó en Ba2.

La razón es la perdida de perspectiva de pago de la clientela ante la posibilidad latente de un decrecimiento en la economía.

Las entidades federativas cifran sus abonos en las participaciones que les entrega el gobierno federal.

El banco tiene también una abultada cartera crediticia con Pemex.

Renace Urbi. Tras la salida del concurso mercantil al que se adhirió voluntariamente, la desarrolladora de vivienda Urbi quiere iniciar el borrón y cuenta nueva vendiendo en un año, del segundo semestre del 2016 al primero del 2017, cuatro mil 606 viviendas.

La facturación seria de mil 900 millones de pesos.

La intención es elevarla en cinco años a 10 mil millones.

Urbi mantiene una importante reserva territorial pese el cambio de reglas del inicio del sexenio que provocó su debacle.

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