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Oro negro, gol a trabajadores

Alberto Barranco

Hace unos días, a contrapelo de la sequía de meses, Petróleos Mexicanos le otorgó un contrato a la empresa Integradora de Servicios Petroleros Oro Negro, lo que representó algo así como un tanque de oxígeno frente a la posibilidad de asfixia

Y aunque la excepción a la regla, en un escenario en que la exparaestatal ha renegociado a la baja los contratos existentes con empresas similares se atribuye a tráfico de influencias, la razón es más profunda.

Uno de los socios de la firma creada en el sonido de cascabeles de la reforma energética, Axis Capital Managment, adquirió Certificados de Capital de Desarrollo, conocidos en el argot bursátil como CKD, por un monto cercano a cinco mil millones de pesos.

El problema es que la mayor parte de los recursos para adquirir los papeles salieron de las administradoras de fondos para el retiro es decir se trata del ahorro de los trabajadores. En una eventual quiebra de la empresa, pues, las consecuencias las pagarían quienes cifran un retiro digno en la magia de las intermediarias para multiplicar sus aportaciones.

Se diría, así, que el gobierno le tiene temor al escándalo.

Detrás de Axis están Gonzalo Gil White y José Antonio Cañedo White, hijo y sobrino del exsecretario de Hacienda, Francisco Gil Díaz, a quien algunos veían como el ariete para torcerle el brazo a Pemex.

Lo cierto es que la empresa en que participaba como asesor el exdirector general de Pemex, Luis Ramírez Corzo, no empató con las expectativas.

En la certeza de colocarse rápidamente como uno de los gigantes en la rebatiña por los contratos ya de la empresa productiva de Estado como de las que vinieran a competirle, la compañía mandó construir cinco plataformas para operar en aguas profundas.

La colosal inversión fue financiada en parte por fondos financieros internacionales y en parte por la colocación de los CKD.

Y aunque dos de ellas están ya en México, su operación es raquítica. El ritmo de ingresos está muy lejos de empatar con los montos de abonos de principal e intereses exigidos por los acreedores.

De hecho, los socios financieros están en pleito frontal contra los administradores, al punto de buscar su expulsión.

En el remolino debió salir Ramírez Corzo, en medio de versiones de que la compañía se acogería a un concurso mercantil o procedimiento de quiebra ordenada.

Naturalmente las Afores que adquirieron los instrumentos de deuda están integrando un frente común para evitar el estallido.

Los Certificados de Capital de Desarrollo fueron diseñados en la época en que Luis Téllez era el presidente de la Bolsa Mexicana de Valores, abriéndose la alternativa de administrarlos bajo firmas conocidas como CKD. Una de ellas es justamente Axis Capital Managment.

La ganancia se deriva de una comisión cuyo monto es proporcional al capital levantado.

Hasta hoy existen 10 CKD autorizados todos bajo la gestión de Téllez. Uno de ellos se conoce como Navix, cuya operación, por cierto, también está crujiendo.

La posibilidad de que los barcos que hoy hacen agua terminaran por hundirse provocaría un terrible escándalo en momento en que la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro está abriendo la cancha para apuestas más riesgosas ante el temor de que a la hora de la verdad los recursos acumulados no alcancen para garantizar la pensión mínima prometida.

Oro Negro con olor a cobre.

Balance general. La segmentación en 10 unidades de negocios de la Comisión Federal de Electricidad, de los cuales ocho operarán con carácter de subsidiarias para generación y distribución, coloca a la empresa productiva de Estado como una más en un mercado altamente competido.

Bajo el nuevo status, en el mandato de la reforma energética, no solo las empresas sino los usuarios residenciales podrán cambiar de proveedor.

La oferta privada alcanza un monto de 24 mil 575 megawatts, equivalente al 38 por ciento de la capacidad instalada en el país, con doble opción para las generadoras, vendérsela a la propia CFE o colocarla entre usuarios bajo contrato.

De hecho, el 60 por ciento de la facturación por consumo industrial lo hace la competencia de la exparaestatal.

En la rebatiña por los usuarios domésticos del Valle de México y la zona centro del país se creó, justo, la empresa mixta en que participan la firma portuguesa Mota Engil y el Sindicato Mexicano de Electricistas. Su infraestructura representa un tercio de la que tenía la extinta Luz y Fuerza del Centro.

Dolor del dólar. Encendidos los focos rojos por la cascada de depreciaciones del peso en su paridad frente al dólar, ayer llegó a un nivel inaudito de 18.13, el Banco de México reanudó su intento de equilibrio vía subasta de divisas a precio inferior al del mercado, por más que éste ha resultado estéril. El año pasado el instituto central agotó en las trincheras 16 mil millones de dólares.

El escenario vuelve a presionar los precios de productos como las medicinas, cuya producción reclama hasta un 90 por ciento de insumos de importación.

Y aunque las empresas exportadoras se benefician con la derrota del peso, la oferta a los mercados externos requiere componentes importados.

La depreciación engorda las deudas de las empresas gigantes pactadas en dólares, y desde luego crece la deuda externa del país.

Abengoa por Iberdrola. Por un lamentable error ayer confundimos las razones sociales Abengoa con Iberdrola, al hablar del préstamo obtenido por la segunda por 300 millones de dólares, con la novedad de que los bancos sindicados no reclamaron garantía alguna dada la solidez de la filial en México de la firma española.

Abengoa es quien enfrenta problemas de solvencia ante la quiebra de su también matriz española.

El plazo de vencimiento del préstamo a Iberdrola, la primera firma privada que llegó al país en la posibilidad de generación eléctrica que se ubicó hace 18 años, es de dos años.

Una disculpa a la firma y a los lectores.

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