Ahorros en la cuerda floja

Alberto Barranco

Ubicado el pasado como un mal año para la causa de los trabajadores en opción de multiplicar sus ahorros para el retiro, atribuida la derrota a la turbulencia de los mercados, la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro intenta equilibrar la balanza con apuestas más audaces

La posibilidad habla de darle cauce a las sociedades de inversión de las administradoras de fondos para el retiro hacia nuevos instrumentos, como los Certificados Bursátiles Fiduciarios de Proyectos de Inversión.

Además, se abre la puerta a otro tipo de fideicomisos de Inversión en bienes raíces, conocidos como Fibras, que apuntarían a obras de infraestructura con cargo a la coyuntura de la reforma energética.

Mayor posibilidad de rendimiento, pero también mayor riesgo.

En diciembre pasado los recursos acumulados por los trabajadores tuvieron una merma de 4 mil millones de pesos, que se acumuló a los 37 mil 788 perdidos en septiembre que no lograron equilibrar los 11 mil 371 ganados, en contraste, en noviembre.

El nuevo escenario se publicó en el Diario Oficial la semana pasado, bajo la perspectiva de ampliar la gama de posibilidades de inversión, “con los controles y supervisión que corresponde a este tipo de inversiones de largo plazo”.

En la lista se incluye un cajón especial para Fibras e instrumentos estructurados como los llamados CKD, Certificados de Capital de Desarrollo.

La ruta habla de límites de acuerdo con los diversos regímenes, estructurados con base a la edad de los ahorradores: A mayor lejanía del retiro más posibilidad de apuestas, colocándose techos en el escenario inversamente proporcional.

La semana pasada alertábamos justo en este espacio del peligro de que el cuesta abajo en su rodada de Axis Capital Managment, el principal socio de la empresa Integradora de Servicios Petroleros Oro Negro, dejara en el limbo inversiones realizadas por las Siefores, justo, en Certificados de Capital de Desarrollo.

En el escenario bailan cinco mil millones de pesos de los trabajadores.

Justamente las afores que le entraron al riesgo están reclamando una reestructura de la empresa para cubrir el naufragio.

La paradoja del caso es que en el nuevo marco de laxitud en inversiones se coloca la posibilidad de los trabajadores de cambiar de siefores, es decir la instancia de inversión de las administradoras, por más que el traspaso solo podría realizarse cada cinco años.

Lo cierto es que se vuelve más riesgosa la aventura, justificada por la desesperación de la autoridad frente a un eventual fiasco al momento de la verdad, es decir cuando llegue a escena la primera generación de pensionados bajo el esquema privado.

Como usted sabe, la ley garantiza una percepción mínima al margen del ahorro acumulado por los trabajadores.

En Chile, país donde se calcó el esquema, en la frontera del fin de la ruta se llegó a aceptar inversiones en los llamados bonos basura, es decir deudas documentadas sin mayor solvencia por parte de las emisoras, incluida la posibilidad de adquirir en mercados secundarios papeles cotizados en precios menores a su adquisición.

El volado está en el aire.

El ahorro de los trabajadores en la cuerda floja, en algo así como “va mi resto”.

Balance general. Minimizado por el gobierno el impacto de la depreciación agresiva del peso frente al dólar, lo cierto es que el escenario se torna nebuloso. De entrada, es evidente que la estrategia de subsidiar el mercado para engordar la oferta, es decir las subastas de billetes verdes, ha fracasado. La lección le ha costado al país 18 mil millones de dólares de las reservas internacionales.

Y aunque la Secretaría de Hacienda ha descartado una afectación grave por la deuda externa, resulta curioso que hace unas semanas había culpado a la depreciación del aumento del débito global en proporción al Producto Interno Bruto.

Si la instancia decidiera optar por el crédito que dejo en puerta el Fondo Monetario Internacional desde hace cinco años, 72 mil millones de dólares, necesariamente se afectaría la calidad crediticia del país, es decir las tasas de interés subsecuentes serían más altas.

Naturalmente, los precios de los productos, léase medicinas, automóviles, aparatos eléctricos y electrónicos, están en la antesala de alzas. Una burbuja inflacionaria, pues, toca a la puerta.

Ruido en Quintana Roo. En la antesala de la designación del candidato del PRI para suceder al gobernador de Quintana Roo, Roberto Borge Angulo, existe preocupación del sector empresarial ante la certeza de que ninguno de los tres en la recta final garantiza gobernabilidad, unidad y estabilidad política.

Estamos hablando de José Luis Toledo, Mauricio Góngora y Carlos Joaquín González, quien renunció como secretario de Turismo para buscar la candidatura.

Los empresarios le apostaban al actual secretario de Gobierno, Gabriel Mendicuti.

La entidad federativa acumula una deuda de 19 mil millones de pesos, la más alta del país en proporción al número de habitantes, recursos que se agotaron en gastos superfluos.

Muchas empresas locales fueron desplazadas como proveedores del gobierno. Y aunque el número de visitantes a Cancún, Tulum y la Riviera Maya crece 15% cada año, los servicios públicos no han mejorado.

Congreso a la radio. Ayer el Congreso de la Unión pactó un convenio con el Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano, que le permitirá mayor difusión a sus tareas.

En el acto habló el presidente de la Comisión Bicamaral del Canal del Congreso, Tristán Canales, quien subrayó la importancia de extender los canales de participación social y política a la sociedad.

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