Política Anti Corrupción del Estado de Nuevo León

Ernesto Canales

¿Qué nos sorprende de que la mordida sea rampante?, ¿perversidad de autoprotección derivada de la hegemonía de un solo partido?, ¿por qué Fox y Calderón no la cambiaron?

A los electores les gustó escuchar al Bronco que “… metería a los corruptos a la cárcel ...”. Ahora ¿cómo lograrlo cuando a nivel local ni federal existe Política de Estado Anticorrupción?

¿Qué nos sorprende que la mordida sea rampante? ¿Perversidad de auto protección, derivada de la hegemonía de un solo Partido? ¿Porqué Fox y Calderón no la cambiaron?

Los casos de Corrupción han sido por razones circunstanciales, con fines políticos, de Gobernadores y personajes en desgracia o denunciados en EEUU por drogas.

Nuevo León no es excepción: la Unidad Anticorrupción de la Contraloría no tuvo resultados y la Procuraduría no realizó labores de investigación en un ambiente de escándalos gruesos de Alta Corrupción, como robo de placas, de cajeros del Metro, de atribución de funciones de papá Medina, uso de información privilegiada en Kia y Mina, contratos pachosos a compadres, multitud de inmuebles de la familia del Gobernador, etc.

Las opciones del Bronco para cumplir su promesa era el diseñar una Política de Estado comprensiva, que implicaba cambios legislativos con un Congreso dominado por los Partidos vencidos o hacer la cena con lo que había en el refrigerador.

Así creó una Fiscalía Especializada Autónoma, que parte de resultados de Actas de Recepción de las dependencias oficiales, que plasman irregularidades en Auditorias de terceros expertos; también se tienen las investigaciones de organismos civiles con motivo de escándalos referidos.

Más importante fue la decisión del Gobernador de convocar al público a presentar información relacionada con actos de enriquecimiento ilegítimo o abuso de poder, ofreciendo anonimato, confidencialidad, perdón de penas en caso de complicidades y premio por recuperaciones.

Es en las oficinas del Gobernador donde los ciudadanos van a decir lo que saben y entregar las pruebas que posean; la Fiscalía continuará sus averiguaciones para encauzar casos penales, que merezcan condena judicial; en la medida en que el ciudadano tenga confianza en este proceso, el clamor de los votantes de pedir cárcel a los corruptos se podrá hacer realidad.

No se trata de venganzas políticas, menos cacería de brujas y más alejado encubrimiento, lavandería de ilícitos o bono electoral; la encomienda para la Fiscalía es presentar un trabajo profesional, plural, transparente, que llegue a ser lucha ciudadana contra la corrupción.

El nuevo Sistema de Juicios Orales es herramienta para la Fiscalía, en tanto que los Juicios se realizarán en Audiencias Públicas, en donde las pruebas estarán a la vista de todos, que creará confianza en las resoluciones, indispensable para generar nuevos informantes y cambiar cómplices en víctimas.

¿Se imaginan a un funcionario pidiendo, o aceptando mordida, si a la vuelta de la esquina puede ser denunciado? ¿Consideran que un empresario no pensará dos veces ofrecer moche en este sistema? ¿Piensan que las víctimas de abuso de autoridad no ocurrirán a delatar en una Oficina que les merezca confianza?

¿De qué tamaño será el pánico de los Partidos que pretenden secuestrar esta función cuando antes no les importó? Resulta ahora que la quieren para sí. Antes de acercarse a la Fiscalía a proporcionar información dedican su tiempo a entorpecerla.

¿Se les olvida que no fueron electos por su posición Anti Corrupción y el Bronco si? Tampoco toman en cuenta que los votantes pueden ser aún más contundentes.

Presidente del Instituto Renace ABP
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