Planeación fragmentada de la ciudad destino incierto

Ricardo Rodríguez Romero

Los Arquitectos y Urbanistas colegiados de la Ciudad de México manifiestan su preocupación sobre la recién aprobada Constitución de la Ciudad de México, y particularmente en lo referente al Título Tercero, Desarrollo Sustentable de la Ciudad.

Sin duda, parece acertada la decisión de crear un Instituto de Planeación Democrática y Prospectiva de la Ciudad de México, mismo que será un organismo público con autonomía técnica y de gestión dotado de personalidad jurídica y patrimonio propio.

Tendrá a su cargo la elaboración y seguimiento del Plan General de Desarrollo y del Programa General de Ordenamiento Territorial, y garantizará la participación directa de los sectores académicos, culturales, sociales y económicos con las modalidades que establezca la ley.

La Constitución aprobada en su artículo 20, inciso C., señala:

“Los programas de ordenamiento territorial de las Alcaldías serán formulados por éstas, con base en los lineamientos que establezca el Instituto de Planeación Democrática y Prospectiva de la Ciudad de México. Serán aprobados por el Congreso a propuesta de la o el Jefe de Gobierno, previo dictamen del Instituto.”

“Los Programas Parciales serán formulados con participación ciudadana con base en los lineamientos que establezca el Instituto de Planeación Democrática y Prospectiva de la Ciudad de México. Serán aprobados por el Concejo de la Alcaldía respectiva, previo Dictamen del Instituto y serán enviados a la o al Jefe de Gobierno para que sea remitido al Congreso de la Ciudad.”

En consecuencia, consideramos que ha sido una grave decisión aprobar el texto del inciso C, artículo 20 por el Congreso Constituyente.

La Planeación del Ordenamiento Territorial debe ser incluyente, integral y considerar su entorno metropolitano. Es un error ver a la ciudad de manera parcial.

Diluir la planeación del ordenamiento en Alcaldías o en Consejos Ciudadanos no garantiza principios de igualdad, ni crea las condiciones para preservar un hábitat adecuado para los ciudadanos y menos la utilización racional del suelo.

Debe ser el Instituto de Planeación Democrática y Prospectiva, con la participación de las Alcaldías y de los Consejos Ciudadanos, quién se encargue de la Planeación y Ordenamiento Territorial de manera integral, bajo los lineamientos expresados para el Programa General de Desarrollo Urbano en la misma Constitución de la Ciudad de México.

Ni los ciudadanos comprometidos, ni los profesionales de la planeación y ordenamiento territorial podemos permitir que la planeación se realice de manera parcial y fragmentada, bajo presiones e intereses políticos.

Hacemos un llamado a los responsables para que en las leyes secundarias pueda ser corregido un error que sin duda afectará los intereses de quienes habitamos esta ciudad metropolitana.

 

Expresidente del CAM SAM y miembro de número de la Asociación Mexicana de Urbanistas, A.C.

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