La apuesta de Anaya

Miguel Alberto Delgadillo Ibarra

Desde la derrota electoral que el Partido Acción Nacional sufrió en 2012, los esfuerzos internos se han abocado a la restructuración que le permitan volver a ser un partido competitivo en 2018, abriendo la posibilidad de regresar a los pinos.

Ante tal situación son tres los nombres que más se han mencionado como presidenciables y uno de ellos es el actual dirigente nacional del PAN, Ricardo Anaya.

En agosto de 2015, cuando asumió la dirigencia tras derrotar en la contienda interna con amplio margen de 81% contra solo el 16% de Javier Corral, su mensaje fue claro y contundente

“Trabajaremos todos los días, con todas nuestras fuerzas, por ganar la elección presidencial de 2018”.

Lo que Ricardo no mencionó, es que buscaría un fuerte posicionamiento mediático, no únicamente de su partido, sino de su persona, lo cual no tardó en producir respuesta entre algunos blanquiazules como Rafael Guarneros que junto con varios compañeros, en febrero pasado enviaron una carta a Anaya solicitándole un “posicionamiento de la institución de forma impersonal”.

En esta ocasión, exploraremos el manejo de la imagen de Ricardo Anaya, pues como lo menciona la investigadora de la UNAM, Anna Laura Montiel Álvarez “La imagen pública de un político es un recurso estratégico para establecer una mejor comunicación con la población”.

Considerando que todo partido político tiene dos imágenes principales, la institucional y la personal (de su líder), los asesores de Anaya han optado por darle prioridad a la segunda, haciéndolo aparecer en todos los spots como la nueva cara del PAN.

El doctor en comunicación Mark L. Knapp ha mencionado en sus trabajos de investigación que, para generar gusto en los ciudadanos, existen varios elementos a evaluar. 

Uno de ellos es la estatura, donde encontró una correlación con el poder percibido en las personas, tal situación no favorece en gran medida al político queretano, ya que su estatura y complexión física no es atractiva ante los ojos del público. 

Otro de los factores es la vestimenta, ya que genera una mayor receptividad si corresponde al contexto en que se encuentra, aunado a la proyección de identidad, por dicha razón Ricardo Anaya ha realizado pequeños cambios en ella que tienen un significado.

En los primeros anuncios donde apareció usaba corbata como símbolo de formalidad y autoridad e incluso aparecía con el saco cerrado, lo cual transmitía una menor receptividad. Posteriormente y utilizando su edad (37 años) como recurso de congruencia aparece con el saco desabrochado y sin corbata, enviando un mensaje juvenil en apariencia, para lograr alcanzar a los más de 24 millones de jóvenes (INE, mayo 2016) que, si bien han mostrado descontento con la clase política, se convierte en un objetivo muy atractivo para cualquier candidatura, por lo cual ha puesto en la escena mediática frases como “Jóvenes, la generación del cambio”.

No podemos dejar de mencionar, el mensaje político que ha utilizado, que se caracteriza por un discurso de cuestionamiento frontal al gobierno priista, poniendo sobre su agenda temas como; la legalización de la marihuana, precio de medicamentos, el debate entre los dirigentes partidistas, mando policial único, entre otros.

Ésta lógica argumentativa, obedece a una  diferenciación política respecto a la del partido en el poder, colocándolo a él y al PAN, como una oposición y una propuesta de alternancia gubernamental, evidenciando en sus mensajes comparativos con el pasado, mostrando una acentuación en los problemas de la presente administración.

Finalmente, el investigador y experto en psicología política George Marcus creador de la teoría de la “Inteligencia Afectiva”, apunta que las emociones desempeñan un papel trascendental en la decisión del ciudadano. 

Por tal motivo, Anaya Cortés ha utilizado varias emociones reiteradamente en sus intervenciones en forma de contraste, iniciando con la mención del hartazgo y desagrado de los electores, para posteriormente trasladarlo a un escenario propositivo mencionando palabras como “regeneración”, “esperanza” y “renovación”.

Desde luego en éste análisis, hemos señalado únicamente puntos de imagen y comunicación política, sin embargo, es importante mencionar que las aspiraciones del joven líder panista dependerán mucho de los resultados del próximo 5 de Junio, donde estarán en juego diversos cargos y en especial 12 gubernaturas, esa será la fecha importante para marcar un parteaguas, pues en caso de obtener victorias estratégicas, los militantes podrían catapultarlo con su respaldo para el 2018, pero si el resultado fuera negativo, probablemente sus aspiraciones quedarían disueltas.

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