Alianzas electorales ¿estrategia o ideología?

Miguel Alberto Delgadillo Ibarra

Ante la inconformidad y el rechazo generalizado que se vive en un sistema pluripartidista como el mexicano, las coaliciones y alianzas electorales se han vuelto cada vez más comunes para cristalizar victorias.

Con esta situación, partidos antagónicos han decidido optar por estrategia en lugar de ideología, así lo han entendido sus dirigentes nacionales: Ricardo Anaya del PAN y Agustín Basave del PRD, a pesar de las duras críticas de distintos sectores.

Utilizando los reportes del Gabinete de Comunicación Estratégica (GCE) expondremos tres casos específicos, que nos muestran las diferentes facetas y posibilidades que pueden tener estos acuerdos.

La viable

Uno de los estados con gran relevancia política, considerado históricamente priísta es Veracruz, donde los gobiernos de Fidel Herrera y Javier Duarte han asentado el camino para una alternancia, y la forma más viable de obtenerla es con la coalición PAN-PRD.

Según el GCE del 11 de abril en la intención de voto por partido se registra: PAN 17%, PRI 14.8%, Morena 14.1% y PRD 4.6%.

Cuando se pregunta específicamente por los candidatos los números dicen que: Miguel Ángel Yunes (PAN-PRD) obtiene 24.1% frente a su principal rival y primo Héctor Yunes Landa (PRI-PVEM-Panal-AV-PC) que consigue 19.0%.

En este proceso a las posibilidades de Miguel Ángel, se le suman la división que existe dentro del PRI de aquella entidad, por el distanciamiento que ha tomado el candidato con el gobernador, por lo que el éxito de la fórmula opositora es viable.

La infructífera.

El principal objetivo de este tipo de uniones es sumar fuerzas, no dividirlas. Al parecer en Oaxaca no se comprendió dicha idea y podría tener consecuencias negativas para sus fines.

Después de la polémica designación de José Antonio Estefan Garfias como el abanderado de la alianza, en lugar de Benjamín Robles Montoya (quien tenía mayor preferencia en las encuestas) se dio el rompimiento interno, produciendo que Robles buscará la gubernatura en solitario por el PT.

En teoría el principal beneficiado de lo anterior sería el candidato priísta Alejandro Murat Hinojosa, pero sorpresivamente Salomón Jara Cruz, de Morena, se ha posicionado fuertemente en la contienda.

El reporte del GCE del 10 de abril menciona que en cuestión de intención del voto por partido se ubican así: PRI 17.8%, Morena 15.7%, PRD 7.0% y PAN 4.7%.

Respecto a los candidatos, en primer lugar encontramos a Alejandro Murat (PRI-PVEM-Panal-PES), que cuenta con 21.3%, en segundo Salomón Jara Cruz (Morena) con 17.0%, José Antonio Estefan (PAN-PRD) 15.3% y Benjamín Robles (PT) con 13.8%.

El panorama indica que la alianza PAN-PRD no cumplirá su objetivo debido a su fractura interna y aunque Murat es puntero, Jara podría dar la sorpresa.

La que no se logró

En 2010 cuando Rafael Moreno Valle ganó la gubernatura de Puebla, lo hizo encabezando la coalición “Compromiso por Puebla” donde agrupó al PAN, PRD, Panal y al entonces Convergencia.

Sin embargo, hoy a 6 años de distancia la mancuerna PAN-PRD fue insostenible. A pesar de ello el panorama luce alentador para el candidato panista Tony Gali Fayad, que arropado por pequeños partidos parece que no necesitará del sol azteca para obtener el triunfo.

El reporte del GCE del 11 de abril exhibe que la intención del voto por partido es la siguiente: PAN 25.0%, PRI 14.8%, Morena 9.5% y PRD 3.5%.

En cuanto a candidatos, las estadísticas marcan que Tony Gali Fayad (PAN-PT-NA-PCP-PSI) obtiene 30.9%, Blanca Alcalá Ruiz (PRI-PVEM-PES) alcanza 21.1%, Abraham Quiroz Palacios (Morena) 15.3% y la abanderada del PRD, Roxana Luna Porquillo, apenas 3.5%.

Las cifras nos indican que el PAN no se vio afectado al no aliarse con el PRD, pues su candidato se ve sólido y con grandes probabilidades de conservar el poder en la entidad.

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