España: las elecciones de la incertidumbre

Manuel Guedán

Las elecciones no han provocado una revolución, como auguraban los nuevos partidos, pero sí una transformación en profundidad del sistema político

El resultado de las elecciones generales en España, celebradas el pasado 20 de diciembre, está haciendo casi imposible la formación de un gobierno porque de las dos fuerzas políticas más votadas, el conservador Parido Popular (PP), en primer lugar, y el socialista PSOE, en segundo, ninguna cuenta con los apoyos necesarios para formar una mayoría en el Parlamento.

Las elecciones no han provocado una revolución, como auguraban los nuevos partidos, pero sí una transformación en profundidad del sistema político. Al bipartidismo, imperante desde 1982, le han salido dos serios competidores, Podemos, en la izquierda, y Ciudadanos, en el centro-derecha, que han acabado con su supremacía.

En las elecciones del 20 de diciembre, los dos partidos mayoritarios han obtenido el peor resultado de su historia: el PP, 28.72%; el PSOE, 22; Podemos, 20.6, y Ciudadanos, 13.9%. El resto, como en otras elecciones, se reparte entre los partidos nacionalistas, fundamentalmente catalanes y vascos. Con estos porcentajes, ni los conservadores pueden formar gobierno con Ciudadanos, ni el PSOE con Podemos.

España, desde la Constitución de 1978, es una monarquía parlamentaria. Es decir, el presidente del gobierno tiene que ser elegido por el Parlamento, a propuesta del Rey, por una mayoría de dos tercios, en primera votación y, por una mayoría simple, en las siguientes, hasta agotar el plazo de dos meses. Pasado este tiempo, si no hay acuerdo para elegir presidente, hay que convocar nuevas elecciones.

Tras más de dos semanas de conversaciones cruzadas, no aparece en el horizonte próximo ningún pacto de gobernabilidad. Ciudadanos ya ha hecho público que, para facilitar la formación de gobierno a la lista más votada, el PP, se abstendrá y ha pedido al PSOE que haga lo mismo. Pero éste último, recordando los casos de corrupción del PP y la insostenible cifra de paro, ha dicho rotundamente que no está dispuesto a que continúe gobernando el popular Mariano Rajoy.

Podemos, que podría facilitar la gobernabilidad del PSOE, es la fuerza más votada en Cataluña y ha hecho bandera de la celebración de un referéndum sobre la independencia de esa Comunidad Autónoma. Este punto de su programa, además de inconstitucional, es absolutamente inaceptable para un Partido Socialista, debilitado electoralmente y cuyo líder, Pedro Sánchez, está siendo cuestionado por los principales dirigentes autonómicos de su partido.

“No corren buenos tiempos para la lírica”. España, a duras penas está saliendo de una crisis, que ha dejado en el paro a 25% de la población y que ha empobrecido a amplias capas de españoles por los bajos salarios. Y necesita, por tanto, un gobierno fuerte, de amplia base social, que defienda sus intereses en la Unión Europea y que lleve a cabo un amplio programa de regeneración política y moral.

Es necesaria una reforma a fondo de la Constitución, especialmente en lo que se refiere a la organización territorial del Estado. Hay que modificar el sistema de financiación de las Comunidades Autónomas. Se debe abordar la ineficiencia de determinadas administraciones públicas, como la Justicia o la Hacienda Pública. Es necesario recuperar el deterioro en la sanidad, la educación y el sistema de pensiones públicas, bases del Estado de bienestar en Europa. Y urge dignificar la política y las instituciones, con medidas eficaces contra esta corrupción generalizada, que ha generado en la ciudadanía pesimismo y desafecto.

Pero estas medidas sólo pueden llevarse a cabo a través de un gran acuerdo nacional, firmado por los cuatro partidos, que tendrían que comprometerse a apoyar un plan de urgencia, aplicable en dos años, y convocar, a continuación, nuevas elecciones. O esto, o la inestabilidad política o convocar, ya, nuevas elecciones, ante la imposibilidad de formar gobierno.

La transición a la democracia fue posible por la altura de miras de sus protagonistas, que aparcaron sus muchas diferencias y lograron alcanzar el diálogo y la negociación. La situación de emergencia que vive España exige la quimera de recuperar ese espíritu, pero hoy la política “vuela bajo” y los intereses partidistas y personales priman sobre el bien común.

Profesor de Ciencia Política de la Universidad de Alcalá, España

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