Inicia reparto del botín

Manuel Clouthier Carrillo

Algunos han calificado el no haber aceptado dicho recurso como un acto protagónico, otros señalan que debí aceptar los recursos y haberlos donado a causas nobles en mi distrito

El pasado mes de diciembre trascendió que un servidor había renunciado a una “subvención extraordinaria” de 150 mil pesos, cantidad autorizada con base en un acuerdo del Comité de Administración para cada uno de los 500 diputados federales (75 millones de pesos), más 105 millones adicionales para ser asignados proporcionalmente a los grupos parlamentarios, dando un total de 180 millones de reparto discrecional.

Algunos han calificado el no haber aceptado dicho recurso como un acto protagónico, otros señalan que debí aceptar los recursos y haberlos donado a causas nobles en mi distrito; otros incluso quisieron engañar a la gente calificando mi acción como una tontera ya que ellos no renunciarían a “su aguinaldo” ya que “se lo habían ganado”.

Estos hechos y comentarios obligan primero a informar a la gente y, segundo, a ayudar a analizar y a concluir sobre esto. Mi primera acción después del acto protocolario de instalación de esta 63ª Legislatura fue elaborar un oficio dirigido a la Secretaria General solicitando me informaran a detalle las percepciones y prestaciones especificando importes y conceptos a los que tenía derecho por ser diputado federal.

La Secretaria General me respondió mediante oficio que la dieta bruta de un diputado asciende a la cantidad de 105 mil 378 pesos, además de otras prestaciones y apoyos, y un aguinaldo de 40 días de salario; nunca se especificó en dicho oficio sobre ninguna “subvención extraordinaria” de fin de año por 150 mil pesos. Es decir, la “subvención extraordinaria” del mes de diciembre no es aguinaldo.

En honor a la verdad hay que decir que el acuerdo del Comité de Administración no se emitió en consenso porque tuvo el voto en contra del grupo parlamentario de Movimiento Ciudadano, quienes también rechazaron la autoasignación de la “subvención extraordinaria”.

Soy un convencido que cuando hablamos de dinero en cualquier ámbito se hace necesario revisar su origen y su destino. No vale analizar sólo el origen o sólo el destino, ambos son importantes.

El origen de estos recursos está viciado. Analicemos una analogía, la Sagarpa tiene un presupuesto anual de X millones de pesos, y que al acercarse el fin de año estima que tendrá un subejercicio, es decir, que le sobrará dinero, y entonces el secretario como representante de la Secretaria, decide que esos X millones de pesos se los va repartir entre él y los 32 delegados estatales para no tener que regresarlo a Hacienda. ¡Esto es un absurdo!

Todo indica que la Cámara de Diputados tenía un sobrante en su presupuesto que decidieron repartirse entre ellos y los grupos parlamentarios. No era un recurso de los diputados, sino un recurso para la institución.

Unos meses antes había yo denunciado otro acuerdo de este Comité de Administración donde se acordó repartir poco más de 50 millones de pesos entre los diputados y los grupos parlamentarios para “remodelación de oficinas” y el acuerdo parlamentario especificaba que éstos podían disponer de este recurso sin necesidad de licitar obra.

Los dos acuerdos (octubre y diciembre) suman una cantidad ligeramente mayor a los 230 millones de pesos que atentan contra todo principio de austeridad, transparencia y rendición de cuentas en los que deberíamos ser ejemplo como Poder Legislativo. Incluso, me cuestiono si no atenta también contra el principio de legalidad porque el artículo 147 del Reglamento de la Cámara de Diputados señala que “el Comité de Administración… será el encargado de proporcionar a las Comisiones o Comités, los recursos humanos, materiales, financieros y telemáticos para que se realicen las labores que tienen encomendadas…”.

De lo anterior me cuestiono si el Comité de Administración tiene facultades para un acuerdo como el aprobado o si correspondía a otra instancia el mismo.

Hago un llamado a mis compañeros diputados a que al margen de las diferencias ideológicas nos atrevamos a ser ejemplo de legalidad, austeridad, transparencia y rendición de cuentas como Poder Legislativo y así tener voz llena como ente fiscalizador del Poder Ejecutivo.

Diputado federal independiente

@ClouthierManuel

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