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Niñez sin infancia

30/05/2015
03:21
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México ha suscrito innumerables Tratados y ha participado en infinidad de convenciones internacionales de donde se han derivado compromisos claros en muchas materias. La mirada se puso ahora en lo relacionado con niñas, niños y adolescentes incluyendo salud, educación alimentación, seguridad, etcétera. Antes, no era común el seguimiento de acciones realizadas después de la asunción de los compromisos; ahora es cada vez más frecuente que a nivel internacional haya rendición de cuentas y reportes de avances sobre la instrumentación de políticas públicas. Así, la semana pasada se presentó un informe en Ginebra ante el Comité de los Derechos del Niño y no nos fue nada bien. Hablo en plural porque México somos todos.

El informe se dio a pocos días de dos sucesos relevantes: uno, la resolución de la Corte sobre el amparo directo 35/2014 sobre la práctica denominada bullying y el otro, la estremecedora muerte de Cristopher en manos de un grupo de niños que estaban jugando al secuestro. Los detalles del evento son inenarrables. Difícilmente se puede procesar el detalle de la tortura, del homicidio y de la forma en la que intentaron sepultarlo. Las preguntas no sólo son cómo se puede explicar el suceso y en quién recae la responsabilidad, sino también si los victimarios son víctimas.

La niñez mexicana ha estado expuesta desde hace varios años a esta “guerra” y no se ha puesto la atención debida al tema. Qué tanto sabemos, cómo están procesando los niños la violencia que los rodea, los acecha y los atrapa. Irremediablemente vuelven a la memoria las imágenes de la maestra que enseñaba a sus pequeños cómo tirarse al suelo durante un tiroteo mientras seguían cantando.

Que un caso de violencia escolar llegue a la Corte es preocupante porque muestra que las demás instancias quedaron rebasadas. La Corte dijo que los efectos que la violencia o la intimidación pueden producir en personas en desarrollo, es diferente al impacto en adultos. También determinó que debe haber una protección reforzada para los niños que se encuentren en alguna particular situación de vulnerabilidad. Es un tema de integridad física, pero también de dignidad.

La educación debe prestarse en un ambiente seguro y estimulante para el niño —se señaló—. Para esto, las escuelas deben proveer un ambiente libre de violencia. ¿Cómo pueden desarrollarse niñas y niños sometidos a una humillación permanente? ¿Cómo es el entorno familiar? ¿Y las imágenes de los medios masivos? ¿Y los videojuegos? Violencia virtual y real cotidiana y cercana. ¿Con qué nivel de impacto?

En Ginebra, México presentó cifras que ameritaron aclaraciones, sobre abuso sexual; explotación; pornografía infantil; explotación laboral; corrupción de menores; tráfico; pederastia; violencia intrafamiliar, atención a niños migrantes; sustracción de menores; etcétera. Las recomendaciones del organismo internacional serán dadas a conocer en los próximos días y hemos de estar atentos.

A nadie beneficia la autocomplacencia. Es necesario enfrentar la realidad por cruda que esta sea. La referencia a avances legislativos no fue suficiente. Es previsible que nos soliciten acciones concretas y contundentes que deberemos atender de manera inexcusable; pero más allá de la rendición de cuentas internacional, es necesario que aquí, al interior de nuestra gran casa y en cada uno de los hogares, escuelas e instituciones que específicamente hemos construido para la atención de las niñas, niños y adolescentes, reaccionemos con la contención inmediata. No podemos continuar con el trabajo ordinario si estamos frente a situaciones extraordinarias.

El panorama es sombrío y sólo con acciones presentes se podrá modificar el futuro. Estamos ante una responsabilidad compartida e inaplazable.

Directora de Derechos Humanos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación

Nació en Comitán, Chiapas. Es licenciada y doctora en Derecho por la UNAM, donde ha impartido cátedra durante más de 3 décadas. Fue Consejera Jurídica del GDF 2006-2012 y Directora de la División de...

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