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Ley que protege a la infancia

Laura Barrera Fortoul

Todos coincidimos en que la prioridad de cualquier país es cuidar y proteger a sus niños. Ellos representan el futuro, el porvenir y la alegría de nuestra sociedad; por eso, cuando se habla de la protección de los derechos de los niños estamos hablando, quizás, del tema más trascendental que podamos abordar.

El reto no es menor. México es una nación de niños y jóvenes, con un bono demográfico digno de envidia por cualquier país desarrollado. De acuerdo con la Encuesta Intercensal del Inegi, somos 119 millones de personas, de las cuales 39 millones son niños, es decir, 33%.

Bajo esta premisa, en 2014 México dio un paso contundente hacia la protección integral de la niñez y lo hizo a través de la promulgación de la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, impulsada por el presidente Enrique Peña Nieto como una ley preferente, un instrumento jurídico único a nivel mundial por su amplitud y transversalidad, inspirado principalmente en el objetivo de formar a nuestras nuevas generaciones, alejadas de la violencia y el maltrato.

Esta ley contempla el maltrato infantil como una norma más específica y que abarca un mayor número de hipótesis como el trabajo infantil y adolescente, la explotación sexual, la corrupción o el tráfico de menores.

Para alcanzar a comprender la dimensión del problema que representa el maltrato infantil, de acuerdo con información proporcionada por las entidades federativas, en 2012 hubo 31 mil reportes de maltrato y durante 2013 se reportaron 32 mil casos; en los años subsecuentes ha habido un aumento considerable, parte por la violencia sistemática en todo el país y también por las campañas de promoción de la denuncia que han logrado permear en la ciudadanía.

Destaca el caso de la “Campaña Nacional por una Cultura de Denuncia a Favor de la Legalidad” que permitiera promover la participación de la sociedad en el fomento a la denuncia, la cual dio como resultado que en 2014 se recibieran 62 mil reportes de maltrato infantil, es decir, un incremento de 48% de denuncias respecto a 2013 y que diera a conocer la problemática que aqueja a nuestras niñas y niños.

Otro factor fundamental en la erradicación de la violencia infantil ha sido la instalación del Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes que encabeza el Presidente de la República. Este sistema ha fortalecido la protección de los derechos de los menores mediante la coordinación de los tres órdenes de gobierno y de la sociedad civil, y a través de la creación de comisiones especiales, como la de Protección Especial que coordina el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (SNDIF) y que se encuentra integrada por las 32 Procuradurías de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes de los estados, la Comisión Nacional de Seguridad, la PGR, la CNDH, el Instituto Nacional de Migración, la Comisión Nacional contra las Adicciones, Organizaciones de la Sociedad Civil y Unicef.

Esta comisión especial ha sido capaz de implementar campañas y programas focalizados en las entidades federativas, para abordar de manera directa los diversos problemas que tienen los niños de toda la República, sean de Yucatán o de Sonora.

No podemos negar que aún falta mucho por hacer, pero estamos seguros que vamos por el camino correcto. Ya hemos sentando las bases que permitirán erradicar el maltrato infantil y asegurar a las niñas, niños y adolescentes de México un futuro donde puedan alcanzar todos sus sueños con una vida libre de violencia; no en vano las palabras de Nelson Mandela al señalar que “la mejor manera de revelar el alma de una sociedad es observando el trato que reciben sus niños”, por lo que no debemos olvidar que infancia es destino.

Directora general del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia

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