De mayorías legislativas

José Antonio Crespo

La sobrerrepresentación es un vestigio ya disfuncional

A muchos no les gusta nada que la coalición gubernamental mantenga la mayoría absoluta en la Cámara Baja, si bien cuando se trata de su partido favorito, entonces no ven tan mal que exista dicha mayoría (recordemos el "quítale le el freno al cambio" del PAN o las mayorías aplastantes del PRD en la Asamblea capitalina). En contraste, otros se muestran preocupados por la fragmentación partidaria de la pasada elección. Ven problemas en la gobernabilidad y eficacia legislativas, y recomiendan por tanto explorar el parlamentarismo, pues en ese régimen se exigen justo mayorías legislativas para la formación de un gobierno (por lo cual difícilmente surgen gobiernos divididos). Lo que me parece cuestionable es la vigencia de una cláusula de sobrerrepresentación (hasta por 8%), que si bien no garantiza la mayoría a un partido -como lo hacía la antigua "cláusula de gobernabilidad"-, sí distorsiona la representatividad del electorado. La sobrerrepresentación es un vestigio ya disfuncional (viene de 1996, pero incluso entonces debió eliminarse de la ley). ¿Qué funcionalidad tiene para el país? Si el PAN hubiera insistido en eliminar esa cláusula en 2014 probablemente lo hubiera logrado, pues tenía como carta de negociación su respaldo a la reforma energética. Quizá no quiso removerla esperando beneficiarse de ella (como ha ocurrido en otros tiempos). Ahora se queja de la mayoría gubernamental. Gastó su pólvora en infiernitos.

En virtud de la fórmula de reparto de plurinominales, la coalición PRI-PVEM-Panal tendrá cerca de 260 diputados, aunque su votación no daba para tanto; es la sobrerrepresentación del PRI (y un poco del Verde) la que permitirá esa mayoría. Supongamos que a cada partido le correspondiera el mismo porcentaje de curules que el porcentaje de votos obtenido en las urnas; el PRI obtuvo 156 diputados de mayoría con 31% del voto válido. Se hubiera quedado con esos mismos 156 (que corresponden a su votación) y no se hubiera hecho acreedor a los 47 diputados plurinominales con los cuales alcanzó los 203 que tendrá. El PAN hubiera quedado más o menos igual que ahora. El PRD hubiera obtenido 60 en lugar de los 56 que tendrá. Morena hubiera alcanzado 45 en vez de los 35 con que quedará. El PVEM se hubiera mantenido con 40 diputados en lugar de 47. El Panal se habría visto favorecido con 20 diputados en lugar de los 10 que alcanzó. Movimiento Ciudadano obtendría 35 en vez de los 26 que consiguió. Y Encuentro Social hubiera contado con 18 en lugar de los 8 que ahora le corresponden. De haber proporcionalidad entre votos y curules, la coalición gobernante hubiera alcanzado sólo 216 en lugar de los 260 con que contará. La oposición debiera empujar la fórmula de representación equitativa entre porcentaje de votos y de curules. Pero justo el PRI y sus aliados tienen hoy la mayoría suficiente para impedir esa reforma, y tampoco ha habido mucha presión ciudadana en esa dirección.

Por otro lado, incluso bajo la actual fórmula, el PRI no hubiera obtenido el número de curules que tendrá en caso de no haber ocurrido una de dos circunstancias: A) No haber hecho coalición con el PVEM en la mayoría de los distritos legislativos, se habrían perdido más de 20 distritos. B) Si la izquierda no se hubiera fragmentado, entonces la coalición priísta habría perdido 40 distritos de mayoría (y el PAN, otros 5). En tal caso, la coalición gobernante no tendría mayoría absoluta. Desde luego, fue acertada la coalición electoral con el Verde, pues a ambos partidos les fue altamente redituable (al margen de las trampas del Verde, que finalmente sí le sirvieron). En cambio, la fractura de la izquierda no fue una decisión del PRI, pero le vino de maravilla. Gracias a la resolución de AMLO de formar su propio partido (y así garantizar su candidatura en 2018), la coalición gobernante tendrá mayoría absoluta en la Cámara Baja. Al menos eso tiene que agradecerle Peña Nieto a López Obrador, quien "le hizo el juego a la mafia del poder", al fragmentar a la izquierda.

Profesor del CIDE

Guardando favorito...

Comentarios