Presupuesto prudente para año de turbulencias

Jorge A. Chávez Presa

El crecimiento económico sostenido requiere de estabilidad

Si 2015 se ha caracterizado por volatilidad en los mercados financieros, nada garantiza que en 2016 la turbulencia desaparezca. Sin embargo, lo que sí puede hacerse para navegar en aguas agitadas por tormentas y huracanes, es que el gobierno mexicano siga una política fiscal prudente. Esto significa fortalecer los ingresos recurrentes, reducir el gasto público y disminuir el endeudamiento. Precisamente esa es la intención del paquete de política económica que envió el presidente Peña Nieto el pasado 8 de septiembre. Para estas circunstancias, la experiencia mexicana ha mostrado que es mejor privilegiar y preservar la estabilidad. Cara nos ha resultado cuando el gobierno es el causante de perderla. El crecimiento económico sostenido requiere de estabilidad.

La prudencia fiscal se manifiesta en el paquete fiscal en lo siguiente:

Desde la perspectiva macroeconómica, se presupuesta un precio de petróleo de 50 dólares, menor al precio promedio que se registrará en 2015. El crecimiento económico contemplado (2.6 a 3.6 por ciento) para obtener la estimación de ingresos es ligeramente optimista, pero presupuesta un mayor tipo de cambio (15.9 pesos por dólar promedio para 2016) y una tasa promedio de Cetes a 28 días más alta (4.0 por ciento).

Por lo que se refiere a los ingresos, presupuesta una ligera disminución, donde los ingresos tributarios prácticamente compensan la caída de los ingresos petroleros. Esto significa que los contribuyentes mexicanos seguiremos siendo la mejor cobertura frente a variaciones en el precio del petróleo. Por otro lado, la contratación de una cobertura de precio de petróleo asegura un mínimo en los ingresos petroleros provenientes de la exportación de petróleo.

Para 2016 el Ejecutivo federal está proponiendo un gasto programable para el sector público federal menor en 221 mmp, medido a precios constantes de 2016, comparado con el de 2015. Esto representa una reducción de 5.9 por ciento en términos reales, y como porcentaje del PIB representa 1.8 puntos porcentuales. Es el recorte de gasto más fuerte que se ha observado desde 1998, cuando la cotización del petróleo crudo promedió 10 dólares por barril.

Con estos ingresos y pese al recorte del gasto, aún así se requerirá de un endeudamiento neto para 2016. El Ejecutivo federal está solicitando un endeudamiento interno neto por 535 mmp, y de endeudamiento externo neto hasta por 6 mil millones de dólares (mmd); para Pemex y CFE el endeudamiento solicitado es por 123 mmp y de 8.5 mmd. Estos montos son menores a los que el Congreso de la Unión autorizó para 2015. Los montos respectivos de endeudamiento neto fueron: 595 mmp y 6 mmd para el gobierno federal; 118.5 mmp y 7.2 mmd para Pemex y CFE.

Las finanzas públicas para 2016 y los ejercicios subsecuentes enfrentan una presión ineludible que habrá que acomodar con menos gasto programable de la administración pública federal y más ingresos recurrentes. Estas presiones se originan por un mayor costo financiero derivado del alza inminente en las tasas de interés, y más pago de pensiones como resultado de las reformas a los sistemas de pensiones del IMSS y el ISSSTE. Estos rubros serán los que elevarán los grados de dificultad para mantener finanzas públicas sanas y los que reduzcan los márgenes de maniobra al gasto público. Por cierto, es muy positivo que a partir de este proyecto de presupuesto se diferencie al gasto en pensiones y jubilaciones del gasto corriente. De hecho ya es un gasto no programable.

Cabe destacar que la composición del recorte del gasto público propuesto por el Ejecutivo federal toma un gran riesgo para la operación gubernamental: se ajusta fuertemente el gasto a la administración y a la inversión pública para privilegiar los programas de desarrollo social, y para compensar el incremento por 15 mmp adicionales de presupuesto que solicitó el Poder Judicial de la Federación.

Se acabaron los años de vacas gordas con tasas de interés bajas y precios altos de petróleo, para los que no bastaron montos de endeudamiento público creciente. La austeridad ha llegado para quedarse en la realidad y no sólo en los discursos. La misma Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria (artículo 17) mandata reducir el déficit. Esto obliga a un mejor diseño de políticas públicas y a que continúen los ejercicios de Presupuesto Base Cero. La reforma integral de la Hacienda Pública sigue como asignatura pendiente.

Economista

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