¿Populista, Evo Morales?

Jean Meyer

Algunos dicen que no hay que usar la palabra “populista”, porque ha tomado un sentido negativo, y proponen el término de “democracia hegemónica”. De acuerdo, pero eso nos remite a la categoría de “kakocracia”, usada por los griegos antiguos, es decir democracia degenerada. ¿Será el caso para la Bolivia dirigida por Evo Morales?

Durante años la propaganda de su gobierno ha sido aceptada y valdría la pena preguntarse por qué tuvo tanto éxito: “un gobierno indio para bien de los ‘indios’ (la inmensa mayoría de la nación, según unos censos manipulados que desaparecen la categoría de mestizos), un gobierno ambientalista, ‘verde’, una democracia participativa, una economía próspera que beneficia a las categorías más desfavorecidas”. ¡Fabuloso! Por fin, la revancha de las víctimas, primero de la Conquista, después del imperialismo que abrió las venas de América Latina. En el quinientos aniversario de Tomás Moro, Evo Morales realizando su Utopía.

Un colega de por allá se burla de mí, de mi credulidad y me dice que soy un pobre cristiano de la teología de la liberación, bienaventurado y crédulo. “Escucha, Bolivia está en manos de una neo-oligarquía rapaz. En el poder hay un solo hombre que se puede calificar de indio, formado en la militancia indianista”. Intento defenderme, le pido que explique más: “Ahí te va, te estoy hablando del secretario de Relaciones Exteriores, no del Presidente. ¿A poco se te olvidó que Evo hizo su carrera como dirigente de los ‘cocaleros’ y que llegó tarde a un discurso indianista que adoptó exitosamente para su campaña electoral? ¡Te impresiona su exaltación de la Madre Tierra! No es el defensor de Gaia que crees. Si vieras cuántas concesiones ha otorgado a empresas forestales, compañías madereras, petroleras, agroindustriales. ¡Defensor del medio ambiente! Si vieras con cuál empeño abren una carretera en una reserva protegida en las Amazonas… territorio poseído en indiviso por grupos indígenas. Pues, entre los beneficiados y los más combativos a favor de la carretera… los cocaleros de Evo.

Este episodio manifiesta además el orgullo del hombre del altiplano que desprecia a las poblaciones orientales. Pero volviendo al tema del defensor de la naturaleza, te diré que pagó, ¿cuánto? no sé, pero viajó a París para conseguir que el rally París-Dakar de 2013 pasará por Bolivia, atravesando el ecosistema demasiado frágil de las salinas de Uyuni”. Al escucharlo, me pregunto si no se filmó un ‘James Bond’ con Dany Craig, en el mismo lugar. Y pienso que la Ciudad de México, mejor dicho su gobierno, hizo otro tanto. Siempre con el cuento de atraer al turismo, esa terrible plaga, desde que se ha vuelto masivo.

“Pareces no oírme, me dice el colega, te puedo contar lo que pasa con los desechos mineros, minas de Estado, minas privadas (Otra vez, pienso en México, Sonora, San Luis, las mineras canadienses) y el desastre ecológico causado por petroleras, y la construcción de grandes presas en cooperación con Brasil, otro desastre”.

Me habla del cansancio que empieza a crecer en la población por el autoritarismo del gobierno, las presiones muy fuertes contra cualquier crítico, las denuncias contra el “complot”, presiones que han llegado, pocas veces ciertamente, pero que han llegado a la desaparición misteriosa del adversario o del testigo latoso. De nuevo pienso en nuestro México. Concluye que Evo Morales tuvo la suerte histórica de llegar al poder y de beneficiarse durante muchos años del precio muy alto de las materias primas. Esa época termina, pero queda la economía informal de la cocaína y de muchos “negocios”. ¿Será suficiente para que se mantenga el crédito de Evo Morales? Por lo pronto, sí, creo que se puede decir que es populista.

Cajón de sastre. A la hora de la contingencia, nuestros gobiernos deben renunciar a especular de manera inmobiliaria sobre el antiguo aeropuerto. Esos terrenos deben ser el pulmón verde de la Ciudad de México, con bosque y agua.

 

Investigador del CIDE
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