Pruebas y competencias especiales

Javier Vargas

Las contiendas de todo tipo son inherentes a la condición humana, aunque no se les vea como deporte

Aunque no son reconocidos formalmente como deportes, existen desde los tiempos más remotos. Uno de ellos es la lucha a palos. Consiste en un combate entre dos o más adversarios con una vara de carrizo, que puede medir de 1.30 hasta 6 metros de largo. En Egipto se llama Tahtib. El objetivo es la búsqueda de rectitud. Incluso suele realizarse con acompañamiento de música. Se considera que su eficacia como arma de combate es superior a la de los sables o espadas.

Una original competencia de la América precolombina consistía en llevar a cuestas el mayor tiempo posible un pesado tronco. Entre los mapuches servía para elegir al toqui, es decir, al jefe político y militar. En el libro La Araucana, de Alonso de Ercilla, se lee: “Con un desdén y muestra confiada, asiendo el tronco duro y nudoso, como si fuera vara delicada, se lo pone al hombro poderoso: la gente enmudecía, maravillada de ver el fuerte cuerpo tan nervoso…”.

También el pulso o vencidas es una prueba antiquísima y popular en todo el mundo. Según José Repolles, en su libro Los deportes, “es muy corriente en los tiempos actuales. En estas competiciones se pone de manifiesto la fortaleza muscular de brazos y manos”.

La lucha de látigos también es ancestral, dice el mismo autor. Fue en Australia donde alcanzó mayor arraigo. “Más tarde”, dice Repolles, “degeneró al convertirse el látigo en una temible arma con la que se batían los hombres en duelos espectaculares y sangrientos”.

En Isla de Pascua, en el pacífico sur, hay un deporte típico que consiste en deslizarse recostado sobre troncos de plantas de plátano, desde la cima del cerro Maunga Pui, cuya pendiente casi vertical desciende hacia el mar.

Menos conocidas son las carreras de palomas mensajeras. Surgieron de la colombicultura, esto es, de la cría de palomas. La historia dice que en 1805 se celebraban en Valencia, España, “importantes competencias en las que participaban numerosos ejemplares”.

Un deporte de gran arraigo en Suecia y Finlandia es el de cargar a la cónyuge. Consiste en correr, vencer obstáculos y cruzar terrenos difíciles, llevando la esposa a cuestas.

Otra prueba especial, casi en desuso, es el lanzamiento del cuchillo, que ahora sólo se ve como número de exhibición en ferias y circos.

Todo esto corrobora que las competencias de todo tipo son inherentes a la condición humana. En su tiempo, el diseñador italiano Janni Versace (1946-1997) dijo: “Es bueno tener una com-petencia válida. Te motiva a hacerlo mejor”.

 

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