Hay más empleos, pero...

Editorial EL UNIVERSAL

Para cualquier gobierno en el mundo el crecimiento económico y la generación de empleo son objetivos prioritarios, pues se convierten en detonadores naturales de desarrollo, de estabilidad económica y de bienestar social.

El Instituto Mexicano del Seguro Social informó ayer que en el primer semestre de 2017 el país generó 517 mil empleos formales, con lo cual ya son 2.8 millones de puestos de trabajo creados en la actual administración, el mejor resultado para una primera mitad del año en tres décadas.

Las cifras son un indicador de que aún hay empresarios que apuestan a generar fuentes de empleo, a pesar de la situación de inseguridad que se registra en algunas zonas del país.

Asimismo son un aliciente de que la cifra puede ser mayor si no hubiera regiones en las que comerciantes e inversionistas están bajando la cortina por la violencia de grupos criminales.

También seguramente a ello debe atribuirse el descenso que ha registrado el número de connacionales que emigran hacia Estados Unidos, como lo han documentado investigadores. El país debe dar oportunidad a sus jóvenes de emplearse y desarrollarse en su territorio. El elevado éxodo que ocurrió años atrás no era más que una muestra del incumplimiento del Estado con la población mexicana, anomalía que parece estarse enmendando.

Sin embargo, los números dados a conocer ayer no estarán completos si no se explica la calidad de las fuentes de trabajo. Debido a que los datos provienen del IMSS, se trata de empleos formales, con prestaciones y seguridad social, y así los presenta el gobierno federal.

Para poner en contexto la situación laboral mexicana es necesario destacar al menos dos hechos de los que se ha informado en las páginas de EL UNIVERSAL en las últimas semanas y meses. El primero, efectivamente hay más creación de empleos, pero con salarios bajos; de acuerdo con el Inegi, 14.3 millones de trabajadores perciben entre uno y dos salarios mínimos (de 2 mil 400 a 4 mil 800 mensuales); el número de empleados con ese sueldo ha crecido, pues en 2006 era de 8.8 millones. Segundo, en la capital del país 40% del producto interno bruto es generado por el comercio ambulante, recursos que sólo llegan a unos cuantos y no producen beneficios para la Ciudad.

La generación de empleos es una buena noticia, pero autoridad y empresarios deben proponerse ahora ir más allá y encontrar mecanismos para que los sueldos que perciben millones de mexicanos sean salarios dignos que les faciliten la manutención de su familia y no sirva apenas para subsistir. Esta debe ser una prioridad a corto y mediano plazos.

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