Extorsión amenaza al turismo

Editorial EL UNIVERSAL

Inicia la temporada vacacional y de días de asueto para millones de personas en el país. Una gran parte deja sus hogares para visitar destinos de playa o de ciudad. Datos oficiales colocan al periodo de Semana Santa como uno en los que se registra una intensa actividad turística, a la par de las épocas de verano y de invierno.

Debido a los niveles de inseguridad que se registran en algunos sitios, corporaciones policiacas, locales y federales, refuerzan la vigilancia. Quizá por ello en esta época los delincuentes recurren a otras “estrategias”. Una es el secuestro virtual de viajeros, el cual va en aumento, de acuerdo con información que presenta EL UNIVERSAL.

El modus operandi es simple. Los criminales llaman a un hotel y solicitan comunicarse con una habitación elegida al azar. A partir de ahí inicia una serie de historias falsas con la única finalidad de obtener los datos personales y de algún familiar de la víctima. El sentido de alerta y temor que se activa en el momento de escuchar a quien llama, que se suma al hecho de que la familia se encuentra indefensa, sin conocidos, en un lugar alejado de su entorno común, la hacen presa fácil para aquellos que se dedican a la extorsión. Ya con los datos en mano, los malhechores contactan a familiares de las víctimas para extorsionarlos.

Uno de los casos más conocidos ocurrió en 2013 en la Ciudad de México contra el grupo musical español Delorean. En su cuarto de hotel recibieron una llamada de una presunta organización del narcotráfico que les pedía dejar el inmueble y trasladarse a otro hotel porque en ese lugar habría una balacera. En la confusión dieron datos personales, con lo cual los criminales intentaron sin éxito extorsionar a familiares de los músicos en España.

En esta temporada, de ocupaciones casi al 100 por ciento en los centros vacacionales más importantes del país, las bandas delictivas tienen mucha mayor probabilidad de lograr sus fechorías que en épocas bajas. En el combate a este delito, los hoteles pueden jugar un papel decisivo para contenerlo. Implementar medidas de seguridad y exigir a sus empleados el estricto cumplimiento de ellas ayudaría a su casi extinción, pues en varios casos se ha encontrado colusión de personal de hoteles.

El turismo interno y el que llega de fuera vive buenos momentos, pero de no actuar ante hechos como los referidos —y contra la violencia en general— la bonanza puede terminar en cualquier momento. Miles preferirán quedarse en su ciudad antes que salir a un destino lejano donde ni en un hotel podrán sentirse seguros.

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