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¿Una ciudad para unos cuantos?

Editorial EL UNIVERSAL

Que el Distrito Federal cambiara de nombre a Ciudad de México fue la menor de las transformaciones decididas el año pasado en el Congreso cuando la capital del país dejó de ser una mera área subordinada a la Federación y se convirtió en una entidad con derechos propios. Pero la dirección que la Ciudad tome a partir de ahora no dependerá de los legisladores actuales ni de algún gobierno, sino de la elección que sus habitantes realicen el próximo 5 de junio.

En esa fecha los ciudadanos de la capital podrán acudir a las urnas para elegir entre los políticos o candidatos ciudadanos que, consideren, mejor los representan rumbo a la conformación de la Asamblea Constituyente. Será esa instancia la que decida si la Constitución de la Ciudad de México será una de avanzada, inspiradora de nuevos cambios en el resto del país, o sólo un documento que dé viabilidad a una nueva burocracia.

En teoría, el hecho de que la conformación de la Asamblea esté respaldada por la Constitución general le brinda legitimidad. Sin embargo, esa razón no le basta a la gente para sentirse a gusto con el proceso y las decisiones que de él emanen. Sólo una participación amplia de la sociedad en la elección de candidatos al Constituyente le dará el respaldo necesario para obligar a todos a aceptar las nuevas reglas. El problema es: ¿cuántos de los 7 millones 410 mil 424 ciudadanos que están inscritos en el padrón de electores de la Ciudad de México realmente participarán?

En una encuesta publicada por EL UNIVERSAL el 8 de enero de este año, se reveló que más de la mitad (58%) de los capitalinos desconocía cuáles eran las desventajas de que el Distrito Federal no estuviera a la par del resto de las entidades. No hace falta decir que si no había conciencia de la existencia de un problema, menos habrá entusiasmo en participar en su solución.

Ese es el reto fundamental de los partidos representados en la capital, de los candidatos independientes y del gobierno local: dar a conocer a la sociedad por qué es importante su participación en la reforma política de la Ciudad de México. El tiempo corre. Hace unas horas arrancó formalmente la campaña electoral y la previsión de expertos consultados por este diario es desalentadora.

En ejercicios de participación ciudadana, como la consulta del presupuesto participativo, el promedio de votación no ha llegado ni a 5% del padrón electoral de la capital. El plebiscito que organizó el gobierno de Andrés Manuel López Obrador para la aprobación de los Segundos Pisos de Periférico tiene el récord y apenas llegó a 6.64%. ¿Será legítima una Asamblea formada por candidatos a los cuales votaron apenas cinco de cada 100 ciudadanos?

El ejercicio sin duda será legal, aunque el nivel de participación sea bajísimo. Los involucrados tendrían que estar preocupados de que eso ocurra. La aceptación de las normas que dan sentido a nuestra convivencia pacífica comienza con la convicción de que todos formamos parte del pacto que las creó.

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