Privilegios en los Congresos

Editorial EL UNIVERSAL

El camino de la transparencia y la rendición de cuentas en este país, iniciado casi a la par de este siglo, es un proceso lamentablemente inacabado que enfrenta resistencias a abrir de manera completa la información gubernamental, así como el uso de los recursos públicos que se ejercen en los Poderes de la Unión y en los tres niveles de gobierno.

EL UNIVERSAL comenzó ayer lunes un ejercicio en el que recorrerá los privilegios que se presentan en los congresos de los estados, privilegios que parecen para una clase superior al resto de los mexicanos por contar beneficios que ningún otro trabajador tiene: altos salarios, recursos extras por presidir o formar parte de comisiones, bonos extraordinarios, cuantiosos viáticos, autos con chofer, seguro de gastos médicos mayores, tiempo aire para celulares e incluso apoyo económico para la escuela de los hijos.

Los congresos locales —de manera similar al Congreso federal, del cual ya hay suficiente documentación— se han convertido en onerosos aparatos burocráticos que representan un contrasentido para un país en el que más de la mitad vive en la pobreza. ¿Es necesario que se destinen recursos públicos incluso para costear alimentos a los legisladores?

En la primera entrega, publicada este lunes, se dio cuenta que los legisladores de Aguascalientes acumulan ingresos por los conceptos más variados: a su salario bruto de 65 mil pesos se le suman 45 mil para gestoría, 50 mil pesos anuales para viajes “propios de sus comisiones”, 75 mil pesos para rendir sus informe de trabajo legislativo, 25 mil pesos anuales para papelería, 50 mil pesos en diciembre para organizar posadas... y la lista sigue: auto, asistente, seguro de gastos médicos, bono por Día del Niño, por el Día de la Madre, aguinaldo. Pero los diputados lo ven desde una perspectiva distinta: descartan que haya derroche y actualmente el Congreso vive en medio de medidas de austeridad.

En el Congreso de Baja California, datos que aparecen hoy, la situación no es tan diferente. Los legisladores tienen un ingreso neto de 68 mil 408 pesos, más un apoyo mensual de 69 mil pesos para la renta y servicios de módulos de atención ciudadana. A diferencia de Aguascalientes, refieren que no les asignan teléfonos celulares, automóviles o computadoras, pero pueden disponer de hasta 10 mil 500 pesos semanales para viáticos locales sin necesidad de comprobación. A pesar de su “austeridad”, los diputados de la 21 Legislatura de BC son el tercer congreso mejor pagado, debajo de Guanajuato y Sinaloa. EL UNIVERSAL seguirá con el recuento en los próximos días.

En un entorno de escasos recursos, los legisladores deben ser los primeros en adoptar medidas de ahorro y recorte de gastos. La solidaridad con el resto de la población es necesaria.

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