Justicia: un paso más

Editorial EL UNIVERSAL

Cuatro ciudadanos mexicanos obtuvieron a principios de noviembre pasado un permiso de cultivo y consumo de marihuana para uso personal. Personas del mismo sexo, que encontraron obstáculos para unirse en matrimonio en el Registro Civil de varias entidades, pudieron casarse luego de promover y ganar un juicio. Pobladores de Jalisco lograron que se modificara el proyecto de la presa El Zapotillo gracias a una decisión judicial.

En los casos anteriores el fallo favorable se logró luego de que los interesados promovieron un juicio de amparo, que sirve a la ciudadanía como un medio de defensa ante un acto arbitrario de alguna autoridad que se haya dado por la puesta en marcha de una ley, reglamento o decreto, o incluso por una omisión.

Ahora, se da a conocer que cualquier persona podrá presentar por internet y desde su teléfono móvil, juicios de amparo a través del nuevo portal de Servicios en Línea del Poder Judicial de la Federación. La tecnología se pone al servicio de la justicia para hacerla más expedita, al menos en cuanto a la presentación del juicio se refiere. Aunque no disminuyen en sí los tiempos del proceso, representa un ahorro de tiempo en traslados a los juzgados y tribunales federales.

El anuncio es claramente positivo, pero debe confirmarse en los hechos la funcionalidad del mecanismo, ya que en material judicial, como en otros sectores de la vida pública, los problemas de frenos y retrasos se registran durante la implementación. Ejemplo de ello es el inicio, programado para junio de este año, del sistema de juicios orales, aprobado en la reforma penal de 2008. Ocho años después, y a menos de cinco meses de que entre en funcionamiento, aún hay estados donde la infraestructura y preparación para arrancar con la nueva modalidad aún están incompletas.

Tampoco debe olvidarse que el reclamo mayor que existe entre la ciudadanía ha sido siempre contra el tortuoso camino de conseguir la sentencia o la no acción de la justicia. En este punto, el país tiene aún una gran deuda: el índice de impunidad global que dio a conocer el año pasado la Universidad de las Américas colocó a México como la segunda nación con más impunidad en una muestra de 59 países, en la cual Filipinas obtuvo el nada honroso primer sitio y Rusia el tercero.

Todo aquello que represente agilizar la impartición de justicia ayudará siempre a alcanzar un mejor desarrollo como sociedad, lo que se exige es que haya un seguimiento para confirmar que lo previsto funcionará como se ha planeado, que si hay que efectuar modificaciones en el camino que se realicen y que lo ofrecido se materialice en beneficios para el ciudadano común.

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