Sí, Guerrero es prioridad

Editorial EL UNIVERSAL

Guerrero es la entidad con más homicidios del país según las estadísticas recabadas por el Sistema Nacional de Seguridad Pública. Acapulco, el destino turístico que causó admiración internacional hace medio siglo, encabeza ahora la lista de la violencia en el estado. El argumento usado en el pasado por los gobiernos para explicar los asesinatos —que los delincuentes se mataban entre ellos— dejó de ser vigente hace años en la entidad pues ninguna actividad productiva se escapa a la extorsión, al cobro de piso o al secuestro.

Por eso es importante que el presidente Enrique Peña Nieto haya ido a la entidad a insistir que el gobierno federal no se ha olvidado de su compromiso de restaurar la paz en el estado. Acompañado por cuatro secretarios de Estado, comentó que los representantes de su gabinete tendrán al menos una reunión por mes con las autoridades estatales para hacer un balance de las medidas adoptadas y evaluarlas.

Entre las acciones tomadas el mandatario destacó la inversión de 44 mil millones de pesos para apoyar la reconstrucción de la entidad a través del Plan Nuevo Guerrero, luego de los fenómenos meteorológicos Ingrid y Manuel.

En algo se habrá notado porque los destinos guerrerenses rompieron el récord de actividad turística en ciudades como Zihuatanejo, Taxco y Acapulco, con una ocupación hotelera de 95 por ciento. Sin embargo, al mismo tiempo cabe recordar: empresas como Coca Cola Femsa cerró en Arcelia, Iguala y Chilpancingo; las automotrices Volkswagen y Seat, y Canteras de México, se retiraron de Iguala. En abril pasado el dirigente nacional de Canacintra, Rodrigo Alpízar Vallejo, declaró que mil 300 compañías habían cerrado en Guerrero.

Lo mismo ocurre a diario con las microempresas que pagan cobro de piso so pena de ver incendiados sus pequeños negocios. Pasa en los hogares, con las personas que no pueden adquirir posesiones tan simples como un auto nuevo o una casa sin convertirse en automático en blanco de la delincuencia organizada. Lo común en Guerrero es el miedo, porque cualquier actividad, sin importar su tamaño, puede terminar en un secuestro o en un asesinato.

¿Qué hacer entonces? Servirá el plan actual de promover la reconstrucción de viviendas, el apoyo a proyectos productivos, entre otras medidas, pero sólo en la medida en que las acciones se acompañen de la protección que únicamente cuerpos policiales profesionales y un sistema judicial eficaz pueden proporcionar. La cooperación entre el gobierno federal y el local debe dar como resultado eso, porque la presencia armada en las calles sirve para emergencias, no para garantizar la paz.

TEMAS RELACIONADOS
Guardando favorito...

Comentarios