Cómo aprovechar la adversidad

Editorial EL UNIVERSAL

Las naciones emergentes, desde Brasil hasta Turquía, están padeciendo los efectos del buen desempeño de la economía estadounidense. Sus monedas se debilitan por la expectativa de los inversionistas de que en el futuro próximo será más redituable regresar a invertir en bonos de la potencia norteamericana. Por contradictorio que parezca tratándose del principal aliado comercial de EU en el continente, México también ha sido afectado.

Pero no todas son malas noticias. Por efecto del mismo fenómeno, las exportaciones y las remesas han crecido. El desafío es cómo transformar esas y otras fortalezas en crecimiento económico, que es el punto débil no sólo de la actual administración, sino de todas al menos desde los años 80. En las últimas tres décadas no se ha acumulado la riqueza suficiente para compensar el deterioro en la capacidad de compra de los salarios.

Algunos argumentan que la razón del bajo crecimiento es la liberalización económica emprendida precisamente desde los años 80. Que no es casualidad que la venta de empresas gubernamentales y la apertura a capital privado derivara en los números hoy conocidos por todos. Otros explican el pobre desempeño en la falta de competitividad de un país que no ha terminado de abrazar los criterios de libre mercado, entre los cuales se encuentra el combate a los monopolios, a los privilegios fiscales y a la falta de Estado de derecho.

En cualquier caso, algunas acciones son necesarias más allá del espectro ideológico. Dos de ellas, a corto plazo, son, por un lado, aprovechar el impulso económico estadounidense para abrir más empresas o expandir las existentes desde la banca de desarrollo, usando además las herramientas creadas en este sexenio para la flexibilización del crédito. Por otra parte, relanzar el proyecto de usar las remesas para la inversión y no sólo para el gasto diario de los beneficiarios. Poco se ha sabido acerca de lo que pasó con el programa social que prometía a los migrantes aportar dos pesos por cada uno destinado a crear negocios en los poblados de donde los paisanos son originarios.

El reciente cambio en el gabinete presidencial tendría que ser usado, en esta coyuntura económica mundial, para analizar también si las acciones económicas del gobierno son las adecuadas o deben ajustarse. La llegada de nuevas cabezas en Desarrollo Social, Turismo, Bancomext y Cancillería, por ejemplo, son ventanas propicias para esa discusión.

México ha desaprovechado coyunturas en el pasado, como los altos precios del petróleo o la ausencia de China como competidor dentro de Estados Unidos. Con todo y las dificultades, existen oportunidades que, hoy, no deben escapar.

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