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22/07/2015
02:10
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Durante décadas la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) ha sometido a los gobiernos estatales en Oaxaca, tiempo en el cual el gobierno federal sólo ha evadido el problema. Ya no más. Luego de varios sexenios de descalabros en los que lo único que se hizo fue aumentar el sueldo a quienes no daban clase, ayer el gobernador Gabino Cué anunció, en compañía del secretario de Educación, Emilio Chuayffet, la desaparición del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), controlado por la CNTE, y que ahora dará lugar a otra organización.

Llama la atención la unanimidad. La apoyan casi todos: grupos civiles, empresarios, profesores de la Sección 59 e incluso partidos de oposición. Ni siquiera Morena, usualmente cercana a movimientos sociales de toda índole, criticó la medida con un apoyo explícito a la CNTE; lo hizo más bien bajo el argumento de que la desaparición del instituto no resolvía el tema de fondo. El PAN la apoyó, pero con reservas y advirtió “debilidad”.

Es natural la reacción. Ante el grueso de la opinión pública la disidencia magisterial es indefendible.

Habrá que tener reservas. Si bien fue un punto de quiebre el hecho de quitarle a la CNTE una fuente de recursos y de influencia, siempre hay riesgo de marcha atrás.

Ayer mismo el gobernador Cué anunció que Moisés Robles —el mismo que era el director del IEEPO durante la hegemonía de la CNTE— fue nombrado como la cabeza del nuevo Instituto de Educación en ese estado. Al parecer le cuesta trabajo al mandatario estatal hacer un verdadero punto y aparte en el tema, aunque eso es precisamente lo que la sociedad reclama.

Con todo, aun esa designación no necesariamente desvirtúa el cambio hecho, siempre y cuando se cumpla lo que el secretario Chuayffet anunció ayer: “No habrá maestros en la administración del IEEPO”. Es decir, los profesores dejarán de ser juez y parte, patrón y empleado, al mismo tiempo. Ningún sector de servicios o productivo en cualquier parte del mundo ha logrado operar con calidad bajo semejante esquema.

Lo más importante está por venir. Previsiblemente la CNTE presionará por todas las vías ya conocidas para que el gobierno estatal revierta la decisión. Frente a esa amenaza, Gabino Cué debe saber que cuenta con el apoyo de la ciudadanía y también del gobierno federal. Por eso será crucial que ante el bloqueo de carreteras, quema de edificios públicos, entre otros intentos de extorsión, las fuerzas de negociación y de seguridad del gabinete presidencial se hagan presentes.

Después de varios gobiernos estatales y federales que doblaron las manos ante la presión, esta vez se creerá en el “ya basta” hasta que la decisión tomada se mantenga en el largo plazo.

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