La CNTE y la ley

Editorial EL UNIVERSAL

En la lucha de fuerzas que mantienen la Secretaría de Educación Pública y la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, esta última parece llevar la delantera. Una vez más, la promesa de que la evaluación a docentes se realizaría sin contratiempos, quedó sin cumplirse.

Dicho proceso arrancó de manera incompleta en el país, a pesar de la afirmación del secretario de Educación, Emilio Chuayffet, hechas en la semana, de que “llueva o truene” se realizarían los exámenes. Ayer la Coordinación Nacional del Servicio Profesional Docente dio a conocer la suspensión del proceso en Oaxaca y Michoacán por no existir “todas las condiciones” para garantizar su realización. De nueva cuenta se confirma que en esas entidades, especialmente en la primera, hay grupos cuyo peso y presión son tales que influyen en las decisiones de la autoridad.

Con base en marchas, protestas y “boicots”, la CNTE se resiste a perder la hegemonía que tiene en la enseñanza en varias entidades... y hasta el momento las señales son en el sentido de que lo han conseguido.

Los anuncios de las autoridades de que harán valer la ley han sido incumplidos. Un día se da a conocer que retendrán los salarios de los profesores que no se han presentado a dar clases y días después el pago se realiza de manera normal. Además, la normatividad que permite despedir a profesores por acumular tres faltas injustificadas consecutivas, se ha quedado sólo en el papel.

Los exámenes que se realizan este fin de semana tienen como fin terminar con épocas en las que los maestros eran ascendidos mediante mecanismos opacos basados en el amiguismo, pagos a líderes o recompensas por actividades políticas. Están en concurso 5 mil 721 cargos de dirección, mil de supervisión y 15 mil 141 de asesoría, para los cuales están registrados 48 mil 674 aspirantes.

La evaluación representa la oportunidad para dejar atrás prácticas oscuras que predominaron durante años y que permitieron a líderes sindicales obtener cotos de poder en diversas entidades, en alianza con el gobernador en turno y muchas veces por encima de éste. Las protestas que se ven en estados como Oaxaca, Michoacán, Guerrero y Chiapas, principalmente, son reticencias para mantenerse en esos tiempos.

Las nuevas generaciones de profesores parecen entender que la educación es clave para superar el rezago que se mantiene en gran parte del país, los menos son los que se resisten. Para éstos sólo cabe lo que la opinión pública lleva demandando en las últimas semanas: la aplicación de la ley. 

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