La dependencia del peso

Editorial EL UNIVERSAL

Es muy probable que en los meses por venir la economía mexicana, y muchas otras en el orbe, estará expuesta a una volatilidad creciente que escapará a su control, debido a que el mejoramiento de las condiciones económicas en Estados Unidos modificará —complicándolo en muchos sentidos e impulsándolo en otros— el panorama financiero para nuestro país.

Una muestra relevante de esta “moneda de dos caras” la hemos visto ayer, cuando el dolar batió su récord cambiario histórico con respecto al peso, y alcanzó al menudeo, en ventanillas, las 16 unidades de la moneda mexicana. O, en otras palabras, cuando la moneda nacional tuvo una caída histórica al cotizarse al cierre en 15.714 pesos por dólar, lo equivalente a una baja de 1.16%, de acuerdo con información del Banco de México.

Lo anterior luego de anunciarse un sólido crecimiento del empleo en EU —las nóminas fuera del sector agrícola de ese país subieron en 280 mil puestos, el mayor avance desde diciembre de 2014—, claro indicador de que la economía estadounidense ha ganado impulso, lo que a su vez generó la expectativa —y en términos reales eleva esa probabilidad— de que la Reserva Federal (Fed) suba las tasas de interés en septiembre próximo, señal inequívoca de fortaleza de la economía de EU, y panorama con implicaciones inmediatas y ambivalentes en la economía mexicana como esta subida del dólar.

La Fed ha mantenido tasas de interés casi de cero desde diciembre de 2008 y la debilidad económica ha hecho que los mercados financieros duden de que este organismo vaya a subirlas este año. Sin embargo, con la aceleración en mayo de la creación de empleos en EU, y con ello el respectivo repunte de salarios, se espera la subida de las tasas de interés en los meses por venir, y asimismo, que el dólar se mantenga fortalecido durante las próximas semanas.

Eso explica, por tanto, esta abrupta subida del dólar, y la paralela debilidad experimentada por el peso mexicano, que en lo que va del año se ha depreciado 6.55%; que registró esta semana la caída acumulada más pronunciada desde la que concluyó el 10 de abril, de cerca de 2.11%; y que como antes dijimos, ayer cerró en 15.714 unidades por dólar, alcanzando —por momentos— el nivel con el que podría haberse activado el mecanismo de subasta de 200 millones de dólares que el banco central prevé para estos casos.

En el fondo de este asunto sale a relucir el hecho de que nos guste o no, nuestra moneda —y en buena parte nuestra economía toda— se encuentra a expensas de los acontecimientos financieros en EU, lo cual debe poner el foco de atención en los riesgos de este nivel de dependencia de nuestra economía. Son conocidas las ventajas que con el dólar al alza tiene el país —a nivel macro, para exportadores, en el sector turismo, entre otros—, no obstante, la magnitud, quizá mayor, de los efectos adversos, —a nivel micro, agentes económicos, empresas o individuos deudores en dólares— obliga a la revisión de las previsiones monetarias para casos como éste.

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