Turbulencias y ajustes

Alfonso Zárate

El acomodo toca a dos de los organismos que fueron el orgullo de los gobiernos de la Revolución: Pemex y el IMSS

El jueves pasado, la Junta de Gobierno del Banco de México emitió una advertencia muy seria: ante la caída del precio del petróleo y el deterioro económico que se vislumbra, resulta necesario llevar a cabo ajustes en las finanzas públicas, incluyendo a Pemex, que permitan absorber el choque a los ingresos públicos y mantener un marco macroeconómico sólido. Agustín Carstens, gobernador de la institución autónoma, repitió esta advertencia en los días subsiguientes. Por ello, resulta inevitable vincular sus prevenciones con los recientes ajustes al equipo presidencial.

El acomodo toca a dos de los organismos que fueron el orgullo de los gobiernos de la Revolución: Petróleos Mexicanos (Pemex) y el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), pero que hoy sufren una crisis que parece terminal.

Pemex sostuvo por décadas las finanzas públicas; pero malas administraciones, la “ordeña” abusiva de sus recursos por la Secretaría de Hacienda, la corrupción y una lógica depredadora de sus directores, terminaron por desfondarla.

El IMSS no enfrenta una situación mejor. Sólo un ejemplo: el pasivo laboral por las pensiones alcanza cifras que resultan inmanejables. Hablar de quiebra técnica ya no parece una exageración.

Por lo que hace al tercer cambio en el gabinete, podría decirse que la doctora Mercedes Juan tuvo un desempeño “discreto” en la Secretaría de Salud. La lógica del reemplazo, en consecuencia, parecería apuntar a la integración de un político experimentado, cuadro profesional y conocedor del ramo. El doctor José Narro, ex rector de la UNAM, deberá enfrentar la amenaza del zika como el primero de sus desafíos.

Los ajustes al equipo presidencial deben ser bienvenidos si con ello se fortalece la capacidad de gestión y se potencia la eficacia en el despliegue de políticas públicas. Sobre todo en momentos difíciles, cuando se multiplican las señales de que las cosas no van bien. Cuando la sociedad no cree en las cuentas alegres que nos presentan los voceros gubernamentales. Cuando la deuda pública crece y los pronósticos de crecimiento económico del secretario de Hacienda, Luis Videgaray, han sido una y otra vez desmentidos por la realidad. Cuando no hemos alcanzado en los primeros tres años de la administración ni siquiera el “mediocre” 2.3% de crecimiento promedio del PIB que tanto criticaron durante la campaña presidencial. Y cuando las “reformas estructurales” siguen sin traducirse en bienestar para la gente.

Con todo, los cambios anunciados son positivos. El nuevo director del IMSS, Mikel Arriola, es reconocido como un funcionario bien preparado y eficaz; no sólo se le atribuye haber metido en cintura a la industria farmacéutica y de “productos milagro” sino haberle dado un fuerte realce a la Cofepris al obtener, entre otras, certificaciones sobre el funcionamiento organizacional por parte de la Organización Mundial de la Salud y de la Organización Panamericana de la Salud.

Por su parte, José Antonio González Anaya también es un funcionario reconocido por sus dotes administrativas y financieras. Como director del IMSS consiguió ahorros significativos modificando procesos y logró una sensible reducción en el déficit financiero que arrastra la institución. Esa experiencia debe servirle para reestructurar a Pemex e insertarla en el complejo entorno de la industria petrolera global y la competencia que llegará con la reforma energética.

Sustituye a Emilio Lozoya, quien no hizo una gestión eficiente ni pudo concretar las transformaciones drásticas que le exigía la Secretaría de Hacienda. Por si fuera poco, la filtración de nuevos audios lo vinculan con gestiones a favor de OHL, firma española exhibida por sus trampas y de la que fue miembro del Consejo de Administración.

Por lo demás, los movimientos en el gabinete vuelven a mostrar que Luis Videgaray sigue siendo el más cercano al aprecio y la confianza del Presidente Peña Nieto. Como ocurrió en el enroque anterior, quien gana es el titular de Hacienda, que parece una réplica de Carlos Salinas de Gortari en el gobierno de Miguel de la Madrid: el verdadero poder tras el trono.

Presidente de Grupo Consultor Interdisciplinario

@alfosozarate

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