El capo desconocido: siete apuntes rápidos

Alejandro Hope

Como ya es de conocimiento general, el Departamento del Tesoro anunció la inclusión en sus listas de control de un supuesto narcotraficante y lavador de dinero, Raúl Flores Hernández, y sus presuntos socios, entre los cuales se contarían el futbolista Rafael Márquez y el cantante Julión Álvarez.

Sobre este asunto específico, sé poco y entiendo menos, pero van algunos datos sueltos que he podido recopilar:

1. Raúl Flores no se cuece al primer hervor. Tiene, según me dijeron un par de fuentes en el gobierno federal, no menos de 20 años en el negocio del narcotráfico y su rol no se reduce al lavado. El gobierno de Estados Unidos lo acusa no sólo de blanquear activos, sino de trasegar cocaína directamente. Según me informó una fuente, tiene vínculos con narcos colombianos desde los noventa.

2. En algún sentido, Flores era un agente libre. Ha trabajado para varios cárteles de la droga, a veces simultáneamente. Sin embargo, sus principales socios y protectores en el mundo del narotráfico son los hermanos González Valencia, los dirigentes de la banda de Los Cuinis, el brazo financiero y empresarial del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG).

3. Entre las personas designadas como asociados de Flores por el Departamento del Tesoro, se encuentran Efraín y Omar Caro Urias. Al parecer, esas personas son sobrinos de Rafael Caro Quintero, el legendario cabecilla del Cártel de Sinaloa, liberado sorpresivamente en 2013. Esa conexión ha generado inquietud en el aparato de seguridad federal. ¿Existe algún tipo de vínculo entre Caro Quintero y el CJNG, por el intermedio de Los Cuinis? ¿O esto es simplemente muestra de la independencia relativa de Flores?

4. Flores puede haber sido desconocido para el público en general, pero las autoridades mexicanas lo traían en el radar desde hace varios años. Incluso, en 2013, el entonces comisionado nacional de Seguridad Manuel Mondragón anunció su detención y lo identificó como “operador financiero”. ¿Qué pasó después? ¿Cómo y cuándo fue liberado? No lo he podido averiguar.

5. Aún no se conoce del todo el alcance de la presunta relación de Rafa Márquez y Julión Álvarez con Flores. Pero un hecho sí me pudieron confirmar: no existe por ahora ninguna orden de aprehensión en contra del futbolista o del cantante, ya sea en México o en Estados Unidos.

6. Como informó el gobierno de Estados Unidos, tanto la PGR como la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda colaboraron en la investigación. De allí los decomisos de activos en Guadalajara. Pero eso, por supuesto, abre una interrogante: si ya sabían que venía esto, ¿por qué nadie evitó que el presidente Enrique Peña Nieto se tomase una foto con Julión Álvarez hace pocos días? ¿Temieron una filtración en Los Pinos? ¿Las agencias de seguridad e inteligencia del gobierno de México actúan y llegan a tratos con sus contrapartes estadounidenses a espaldas del Presidente? De ser el caso, las implicaciones serían monumentales.

7. Un ex funcionario de un área de seguridad, con mucha experiencia en el trato con las agencias estadounidenses, me soltó una frase lapidaria: “En las listas de OFAC, no están todos los que son, ni son todos los que están”. Eso es un dato cierto e importante. La inclusión de alguien en las listas de control del gobierno de Estados Unidos no es sinónimo de culpabilidad. Las acusaciones de las agencias estadounidenses no son verdad revelada: los gringos también se equivocan y también mienten. Eso no significa que eso esté sucediendo aquí, pero más vale tomar las cosas con cautela.

En resumen, hay demasiadas preguntas abiertas en este asunto. Algunas francamente dan miedo.

 

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