Frente a las urnas

Alberto Aziz Nassif

Es tentador ejercer un merecido castigo a la partidocracia, pero esa posibilidad no la veo, ni como una sorpresa

Ahora que se acerca el día de las elecciones muchos piensan que se cumplirán los pronósticos que se han construido a lo largo de estos meses y semanas de campaña. Sin embargo, no está de más jugar con lo inesperado, con la idea de que en las urnas también habrá sorpresas y novedades, como sucede con frecuencia.

La primera sorpresa —paradójicamente— podría ser para el gobierno de Peña y su partido, porque si logra obtener en las urnas lo que dicen algunas mediciones, será un resultado un tanto inesperado. Los planes iniciales del gobierno se han venido para abajo, la figura presidencial está reprobada, no hay buenos resultados, —ni económicos, ni políticos— y en materia de justicia y seguridad la situación está muy negra. No se ven ganancias de las reformas y, las que pueda haber en materia de energéticos no serán para el corto plazo. Frente a cada paso reformador reciente, como transparencia o anticorrupción, surge una enorme falta de credibilidad. Si se obtiene un voto alto para el PRI es porque la maquinaria fue muy eficiente, la abstención muy alta y, lo más importante, se logró separar al partido del gobierno de la figura presidencial.

La segunda sorpresa podría ser para los partidos cuando se enteren de que los independientes han entrado en acción y ya les disputan territorios importantes. Los desprestigiados partidos han dejado de tener el monopolio de acceso a los puestos de elección popular y el hartazgo de los ciudadanos encuentra nuevos referentes. El Bronco en Nuevo León es un buen ejemplo.

La tercera sorpresa podría ser para el Partido Verde, porque algunas mediciones lo ubican que ha crecido a un nivel mediano de intenciones del voto, pero después de tantas multas y crítica a sus desacatos, puede resultar que baje su votación, por una suerte de justicia en las urnas. Esta sorpresa sería para desalentar a los cínicos que burlan la legalidad de forma repetida. Una más de estas sorpresas la podría tener el PRD, sobre todo frente a Morena, que ya es una amenaza a sus intereses en la capital en donde hay dos delegaciones muy importantes, Iztapalapa y Cuauhtémoc, en donde se anticipan victorias del nuevo partido. Ya Navarrete admite que en 2018 pueden perder el DF (EL UNIVERSAL, 1/VI/2015). Otra sorpresita podría ser para el panismo, que intenta reponerse de 2012 y dice que será el ganador de 7 de junio. Puede ser derrotado en sus propios dominios, Baja California Sur y Sonora, y no alcanzar la victoria en otros comicios que se anuncian competidos como Querétaro y San Luis Potosí. También sería sorprendente que dos de los nuevos partidos, Encuentro Social y Humanista, logren obtener 3% y se queden con el registro; o que alguno de los chicos, MC o PT, pierda su registro.

Lo que ha sido una constante en este proceso es la explosiva mezcla de violencia política y amenazas sociales en contra de las elecciones. De aquí pueden venir otras sorpresas, por ejemplo que no haya eventos violentos y que el día de las elecciones se tenga saldo blanco. En sentido contrario, no sería sorpresa ver el domingo procesos sucios y violentos en diversas partes del país, Guerrero, Oaxaca, Michoacán.

En los números pueden haber novedades. Se da casi por un hecho que la participación electoral andará alrededor de 40%, pero se puede ir más abajo o subir por la cerrada competencia en algunos estados. Del mismo modo, se considera probable que el PRI y sus aliados, el Verde y el Panal, puedan lograr una mayoría, pero se podría agudizar la fragmentación del voto y que ninguna coalición obtenga mayoría.

Sólo falta saber los resultados para el voto nulo y los que promueven sabotear las urnas. Sin duda, es tentador ejercer un merecido castigo a la partidocracia y sus candidatos. Sobran razones para hacer de este 7 de junio un Ensayo de la lucidez, como lo imaginó Saramago, pero esa posibilidad no la veo, ni como una sorpresa. Asumo que cada uno se hará responsable de qué hacer con el voto. Mi único deseo es que en esta elección no pase lo mismo que vimos recientemente en la FIFA con Joseph Blatter, en donde a pesar de todos los graves expedientes de corrupción, eligen a los mismos de siempre…

Investigador del CIESAS.
@AzizNassif

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