La dudosa versión del ganador

Alberto Aziz Nassif

Lo que pasó en las urnas se argumenta mediante premisas dudosas para llegar a una conclusión muy discutible

Las elecciones intermedias han sido interpretadas por el gobierno en turno como una confirmación de sus políticas durante la primera mitad del sexenio. La narrativa sobre lo que pasó en las urnas obedece al clásico discurso político: se argumenta mediante una serie de premisas dudosas para llegar a una conclusión muy discutible. El presidente Peña Nieto afirmó hace unos días que el PRI y su coalición habían ganado por los buenos resultados económicos, más empleos formales y el crecimiento del consumo interno. Pero es una versión distorsionada de la realidad.

Resulta extraño que los argumentos de la victoria sean de tipo económico, sobre todo porque no hay crecimiento. Ya es una rutina que al inicio del año se da una cifra y poco a poco se empieza a corregir a la baja. En realidad, no se sabe si el empleo formal ha crecido, como afirma el gobierno, o más bien se trata de una formalización en el IMSS para un sector de salarios muy bajos, lo cual es diferente. La otra parte de la fórmula ganadora del PRI es el consumo interno, que está vinculado al salario. En lo que va del sexenio no hay propiamente una recuperación del salario, que ha bajado desde 1977, primero como parte del ajuste y después como eje básico de la estrategia de inserción de México en la globalización. Lejos está México de haber mejorado en materia laboral, porque predomina la precariedad, la informalidad y los bajos salarios.

Quizá no haya otros argumentos para presumir, para que Peña diga, por ejemplo, ganamos porque la violencia ha disminuido; porque hay un mejor sistema de impartición de justicia; porque se ha recuperado la confianza ciudadana; porque hay menos desencanto en las instituciones y en la vida pública. La versión del ganador tampoco menciona que el PRI, como los otros dos partidos del sistema tripartito, ha perdido votos. No forma parte del análisis el hecho de que en las tres principales zonas urbanas del país, se dio una expresión de pluralidad que puede ser el inicio para un nuevo ciclo político, en donde candidaturas independientes y nuevas expresiones partidistas apuntalan el inicio de otro ciclo en donde el corazón no será ya el sistema de tres grandes partidos y la alternancia entre ellos, sino la búsqueda de alternativas al modelo partidocrático. Resulta complicado saber cuál será el desarrollo que tendrán estas opciones, pero muy pronto se podrán observar los primeros resultados.

Los números de una elección pueden tener diversas interpretaciones. Diversas lecturas del mapa político hablan de las nuevas expresiones ciudadanas y de las luchas que vendrán en los próximos tres años; de la ubicación de los jugadores en el Congreso y de los márgenes de acción que habrá en la segunda parte del sexenio. Para el gobierno de Peña viene el aterrizaje de las reformas, desde la educativa-laboral, hasta la energética. También llegarán los reacomodos presupuestales a los que obliga la baja en los precios del petróleo. Pero, lo más importante, será preparar el proceso de 2018, un escenario que presagia una fuerte lucha por el poder presidencial. Los otros actores de la ecuación tripartita han tenido una postelección complicada, porque el PAN y el PRD salieron mal de la prueba de 2015. El primero, que cantaba victoria antes de tiempo, se debilitó más; y el segundo, con la ruptura tendrá una crisis mayor. Parte de los malos resultados apuntan a su mimetismo con el gobierno, prácticamente perdieron el carácter de oposición y de contrapeso. Esa fue una de las consecuencias de haberse montado en la estrategia del Pacto por México, en condiciones de socio subalterno del gobierno.

Por lo pronto, la versión del ganador muestra que su maquinaria le dio apenas para reciclar una mayoría. Incluso que su mayoría se formará mediante la artificial cláusula que genera sobrerrepresentación, más escaños que votos, como lo analiza Jesús Cantú en Proceso. La coalición de Peña se formó con una pieza ilegal, la prótesis del Verde, un partido que hizo fraude a la ley durante todo el proceso y fue protegido por el Tribunal Electoral. Así que una cosa es la versión distorsionada del ganador y otra la credibilidad que pueda tener…

 

Investigador del CIESAS.
@AzizNassif

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