“El INALI debe preservarse” y éstas son las razones

Ante la iniciativa de fusionar al Instituto Nacional de Lenguas Indígenas con el Instituto Nacional de Pueblos Indígenas, especialistas destacan los logros de 17 años de labor

“El INALI debe preservarse” y éstas son las razones
Dante de la Vega/ EL UNIVERSAL
Cultura 13/01/2022 04:07 Yanet Aguilar Sosa Actualizada 07:19
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La iniciativa de transferir el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI) al Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) no sólo es una mala señal política emprendida por el gobierno federal justo en el año en que inicia el Decenio Internacional de las Lenguas Indígenas (DILI) 2022-2032, y un retroceso en la labor de fortalecimiento y preservación de las lenguas y las culturas indígenas, sino que además la propuesta de fusión significaría perder su objetivo central entre las otras muchas prioridades que tiene el INPI.

La misión del INALI es fortalecer y preservar las lenguas y las culturas indígenas, tareas que se reducirían en un instituto como el INPI, cuya vocación es definir, normar, diseñar, establecer, ejecutar, orientar, coordinar, promover, dar seguimiento y evaluar las políticas, programas, proyectos, estrategias y acciones públicas para garantizar el ejercicio y la implementación de los derechos de los pueblos indígenas y afromexicano, así como su desarrollo integral y sostenible y el fortalecimiento de sus culturas e identidades.

Aunque la iniciativa no ha llegado al Congreso, desde el pasado 2 de enero la Secretaría de Cultura que encabeza Alejandra Frausto, cartera a la que está sectorizado el INALI, informó que la propuesta es parte del ajuste administrativo del gobierno federal y señaló que “la infraestructura comunitaria con que cuenta el INPI permitiría un mayor alcance e impacto de las acciones de estudio, institucionalización y salvaguarda de las lenguas indígenas nacionales”.

Sin embargo, escritores, lingüistas y hablantes de lenguas indígenas que llevan años en el trabajo por el reconocimiento de que México es un país multilingüe, pero además han impulsado iniciativas como el INALI para alcanzar políticas lingüísticas públicas de Estado, señalan que no es factible que el INALI pase al INPI porque sus acciones se perderían en un mar de acciones que tiene asignadas el INPI.

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La poeta zapoteca Irma Pineda, representante de los Pueblos Indígenas de México y América Latina y el Caribe ante el Foro Permanente sobre cuestiones indígenas de la ONU, señala varias virtudes que a lo largo de 17 años ha tenido el INALI, entre ellas está la creación del Catálogo de Lenguas Indígenas Nacionales, la definición de normas de escritura de las lenguas indígenas, hasta el momento tienen ya las normas de 17 de lenguas y trabajan en la elaboración de las normas de 12 lenguas más, y la capacitación de intérpretes-traductores especializados en sistema jurídico y de salud, así como capacitación de policías comunitarios para que ayuden en la mediación de conflictos.

“Estas son algunas cuestiones por las que vale la pena que se mantenga este Instituto que trabaja específicamente con las lenguas, pero también hay que enfatizar la parte política, las señales que nos da el gobierno a los pueblos indígenas con la desaparición del INALI, insisto, es una mala señal porque prácticamente nos han estado usando como elementos folklóricos, de show pero no para darnos certeza sobre las políticas públicas que van a tener respecto a las lenguas y particularmente en este año que inicia el Decenio Internacional de las Lenguas Indígenas”, afirma la poeta.

Irma Pineda también señala que el INALI tiene que permanecer por varias razones, la primera de ellas es que no es una instancia creada por el poder gubernamental, sino que responde “a la añeja demanda y lucha de los pueblos indígenas y de una amplia comunidad de hablantes, traductores, escritores, académicos que al menos desde los años 70 estaban proponiendo la creación de un área específica del gobierno a través de la cual el Estado asumirá su responsabilidad y su compromiso con las lenguas indígenas”.

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Misión multilingüe

El Instituto Nacional de Lenguas Indígenas fue establecido por la Ley General de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas en 2003 y entró en funciones en 2005. Hoy ese órgano descentralizado que desde su creación estuvo sectorizado y hasta 2017 estuvo sectorizado a la Secretaría de Educación Pública, y con la creación de la Secretaría de Cultura pasó a esta dependencia, corre el riesgo de desdibujarse ante la Iniciativa con Proyecto de Decreto para fusionarlo con el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, planteada por la Consejería Jurídica de la Presidencia de la República a inicios de este año.

De acuerdo con información proporcionada por la Secretaría de Cultura federal a EL UNIVERSAL, en el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas trabajan 95 personas, entre ellas hay una con doctorado en antropología, una con doctorado en lingüística, una con doctorado en lingüística indoamericana, nueve con licenciatura en derecho, dos con licenciatura en educación indígena, así como profesionales en lenguas, archivonomía, en docencia y capacitación, antropología social, arte y patrimonio cultural y otras tantas de administración y técnicos.

Ayer, la secretaria Frausto aseguró que la fusión del INALI implica un ordenamiento y no un debilitamiento, que con el INPI van a seguir trabajando por los derechos culturales, que el compromiso del gobierno de México frente a la diversidad cultural es contundente, “nunca ha habido una política de Estado que tenga tal respeto por las culturas de México” y aseguró que “el reordenamiento de la administración pública no implicará despidos”.

Sin embargo, todavía no se sabe cómo sería la fusión ni si a los 100 millones que tiene este año de presupuesto el INPI, se sumarán los 71 millones de pesos que tiene asignados para este 2022 el INALI.

Juan Gregorio Regino, director del INALI, aseguró en entrevista que este ajuste administrativo si puede ir generando cierto desconcierto, pero indicó que el INALI tiene garantizados al menos para este año cumplir con lo que tiene programado y seguramente a partir de ahí se tendrá que ir trabajando para realizar un proceso de transición.

“Espero que sea con una perspectiva de que las lenguas se logren instalar como políticas de Estado, que eso es lo que el INALI ha estado proyectando en México, pues carece de una política lingüística de Estado. Nuestras acciones no solamente están centradas en el desarrollo y la salvaguarda de las lenguas indígenas, sino también en la lucha porque éstas estén incluidas y sean parte de una política lingüística pública de Estado y que estos elementos, estos insumos puedan generarse desde las propias comunidades”, señaló Juan Gregorio Regino.

El lingüista del CIESA, Balam Mateo Toledo, asegura que una de las grandes labores del INALI son las normas de escritura que están conformando, y la celebra porque conoce bien todo el trabajo que se hizo hace más de 20 años en Guatemala con las lenguas mayas que en 1990 lograron unificarlas. Indica que no es una tarea fácil, pero se tiene que seguir ese camino.

Dice que una de las cosas que se pueden mejorar en el INALI es que desarrolle una mejor forma para entrenar a la población indígena antes de que los reúnan en los equipos que toman las decisiones para unificar sus alfabetos y formas de escritura, “hay que facilitar el conocimiento, proveerlos de las herramientas y ya después que se le explica a la gente cómo tomar esas decisiones; en Guatemala, por ejemplo, los lingüistas eran asesores, podían opinar, resolvían dudas, ellos orientaban, pero no tenían voto. Los lingüistas participaron, pero no decidieron”.

Irma Pineda apunta varias razones para mantener el INALI, una de los centrales es el proceso de investigación y sistematización de las lenguas que se refleja en el Catálogo de Lenguas Indígenas Nacionales, que señala el número de lenguas que existen, el número de hablantes, los lugares dónde se hablan, “y todo esto es gracias a este trabajo de investigación y sistematización, un trabajo académico serio que ha hecho el INALI”.

Otro de los trabajos que hace el INALI es el acompañamiento a diversas instituciones para formar, sensibilizar, capacitar a sus elementos en la materia de lenguas indígenas, por ejemplo, los convenios con instituciones educativas de educación superior a través de las cuales se han creado centros de certificación de lenguas no sólo de hablantes sino también de traductores, asesores para lenguas y creadores de materiales didácticos.

A pesar de las razones que existen para no desaparecer al INALI, la iniciativa está lista y sólo falta que sea enviada al Congreso para que comience ahí su discusión.

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IRMA PINEDA
Poeta zapoteca
“Prácticamente nos han estado usando como elementos folklóricos, de show pero no para darnos certeza sobre las políticas públicas que van a tener respecto a las lenguas”

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juan Gregorio Regino 
Director del INALI

“Nuestras acciones no sólo se centran en el desarrollo y la salvaguarda de las lenguas indígenas, también en la lucha porque se incluyan y sean parte de una política lingüística pública de Estado”

SOBRE EL INALI

  • Fue establecido el 13 de marzo de 2003 con la promulgación de Ley General de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas.
  • Comenzó a operar en 2005.
  • Promueve el fortalecimiento, preservación y desarrollo de las lenguas indígenas y asesora para articular políticas públicas.
  • Creó el Catálogo de Lenguas Indígenas Nacionales 
  • Posee un Centro de Documentación con libros, discos y materiales en lenguas indígenas.
  • Elabora Normas de Escritura de Lenguas Indígenas, tiene 17 y trabaja en 12.
  • Trabajan ahí 95 personas, varias con doctorado y licenciaturas, además de profesionales en diversas ramas de la cultura y las lenguas.


 

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