En menos de una semana y haciendo el 1-2, Claudio X. González Laporte y su hijo Claudio X. González Guajardo, dieron señales claras de por quién está su apuesta en la sucesión presidencial y contra quién van este 2018. Mientras el padre, el 24 de octubre desde San Luis Potosí, se desvivió en elogios para José Antonio Meade y dijo ver en el secretario de Hacienda “a uno de los candidatos más fuertes del PRI” por que “nos va a poner la mesa” y porque “es alguien que ve hacia el futuro”, el hijo lo secundó ayer al declarar que para 2018 “México necesita un hombre de instituciones”.

Al tiempo que mostraban sus simpatías por Meade, los dos Claudios también exhibían sus fobias contra Andrés Manuel López Obrador, al que tacharon de “populista” y “mesías”. El padre, llamándolo por su apodo: “Lo que veo del Peje (para mí no es Andres Manuel López Obrador; para mí es el Peje) es que es un hombre profundamente atado al pasado; vive en lo peor del siglo XX, no es capaz de ver el siglo XXI y todos sus retos”. Mientras que el hijo sólo dijo que el país no necesita “de iluminados ni mesías” en 2018.

La definición de esta influyente familia empresarial ocurre semanas antes del “destape” del candidato del PRI, partido al que siempre fueron afines y para el que siempre trabajaron de manera cercana, tanto el padre (con el ex presidente Carlos Salinas de Gortari) como el hijo, hasta que este último se dedicó más al activismo desde la sociedad civil, tras su paso por Televisa.

Sus diferencias con el presidente Peña Nieto, por la actividad de González Guajardo en la investigación y denuncia de la corrupción de este sexenio, a través de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, se hicieron públicas luego de que The New York Times publicara el 30 de agosto sobre una amenaza de Peña a Claudio X. González padre durante una reunión en Los Pinos, en la que el presidente se quejó con el empresario de que las denuncias de corrupción de su hijo contra el gobierno federal “no han pasado desapercibidas y la sociedad civil no tiene que estar hablando siempre de corrupción”.

Luego de esas revelaciones del diario estadounidense, a Claudio X. González hijo le cayeron auditorías de la Secretaría de Hacienda y el SAT a sus negocios y 9 auditorías fiscales a las ONG que dirige, en lo que fue claramente un mensaje de intimidación desde el gobierno de Peña Nieto, utilizando como brazo político a los órganos hacendarios, justamente dirigidos por Meade.

Por eso llama la atención que, por convicción o buscando una tregua al acoso fiscal y político del gobierno, el padre se pronunciara abiertamente por el secretario de Hacienda como su candidato, mientras que el hijo, si bien no le ponía nombre, hablaba de un “hombre de instituciones” (Meade encabezó tres secretarías de Estado los últimos 10 años) y ambos se lanzaban contra López Obrador.

¿Será que los Claudios, presionados por el gobierno y su persecución fiscal, finalmente decidieron apoyar al que puede ser candidato designado por Peña Nieto o será que al apostar por Meade buscan deslindarse de Peña y pactan directamente con el apartidista secretario de Hacienda?

Como sea, el PRI no es la única apuesta. Claudio X. González Guajardo fue mencionado en algún momento como posible candidato del Frente Ciudadano por México, pero ante la dificultad de que su nombre transitara —entre otras cosas por su pleito abierto con el presidente al que ubicó en los primeros lugares del “top ten” de la corrupción— el presidente de Mexicanos Contra la Corrupción prepara un “plan B” con la posible candidatura de Juan Pardinas, director del IMCO, otra de las ONG que él financia. Pardinas sería la “opción ciudadana” que diversos académicos e intelectuales han pedido considerar a los dirigentes del Frente, Ricardo Anaya, Alejandra Barrales y Dante Delgado. “Si es ‘ciudadano’, entonces queremos a un ciudadano”, han dicho varias figuras de la misma sociedad civil que promueve Claudio hijo.

Tal vez los dos Claudios no son los únicos empresarios mexicanos que apostarán en la sucesión presidencial, pero de que son dos de los que más van a influir, ni duda cabe.
NOTAS INDISCRETAS… Pocas veces un panista le tira flores a un priísta, como las que el gobernador de Chihuahua, Javier Corral, le lanzó a Reyes Baeza, director del ISSSTE y también ex mandatario chihuahuense. El fin de semana en una gira conjunta por el estado, estaban en Camargo inaugurando una clínica familiar del ISSSTE, cuando Corral se soltó: “Reyes es un chihuahuense que contribuye a generar mejores condiciones para los ciudadanos…tenemos una relación de afecto somos amigos, no todos los ex gobernadores pueden volver a ver a su gente a la cara”, comentó el mandatario panista. Pues serán muy amigos, pero es cierto que no muchos ex gobernadores pueden volver a su estado sin que los abucheen, los corran o hasta los metan a la cárcel…Los dados mandan Serpiente. Caída libre.

sgarciasoto@hotmail.com

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