Hay señales, algunas claras, otras aun difusas, de que está en marcha la operación para cometer un nuevo fraude electoral.  Permítasenos enumerarlas:

1. La narrativa asumida por algunos de los actores centrales del proceso. ¿No les inquieta la seguridad y el triunfalismo que muestran en sus discursos el presidente Peña Nieto y los candidatos Meade y Ricardo Anaya, no obstante que el promedio de las encuestas serias, registradas ante el INE, le dan a AMLO una ventaja de 23 puntos frente al primero y de 14 puntos frente al segundo, cuando faltan 44 días para la elección? El candidato no priísta del PRI, autoasumido como el mejor preparado y garante de la felicidad por venir para el país, y el del PAN-PRD, con la bandera del cambio con rumbo, reiteran un día sí y otro también que ganarán la elección. Peña Nieto, por su parte, defiende sus reformas, insiste que deben seguir para garantizar su éxito y recomienda, sabedor del hartazgo social, votar “con la razón, no con las vísceras”.

2. La creciente insistencia con la que voceros oficiales y oficiosos, sobre todo del PRI, pero también del PAN-PRD, envían mensajes de que se viene una elección cerrada. Éstos últimos sembrando la idea de que será una elección entre dos (Anaya y AMLO), y aquellos con la narrativa de que cumplen escrupulosamente con sus informes sobre gastos de campaña para no arrastrar fallas cuando los resultados se tengan que dirimir en el TEPJF. ¿Llegar a tribunales les parece un escenario probable con las diferencias demoscópicas referidas? Es posible que el diferencial disminuya en el transcurso de los próximos días. Pero ¿23 y 14 puntos en 44 días? Difícilmente. Por eso arman el escenario de faltas en fiscalización (¿rebase de topes de campaña?) para llevar el proceso hasta el tribunal y acaso promover su anulación.

3. Como soporte de esa narrativa, ya surgieron los resultados de algunas encuestas en las que la imparcialidad no parece lo suyo. La de GEA-ISA, de Jesús Reyes Heroles González-Garza, que hizo tremendo papelón al consignar en 2012 que el triunfo de EPN sobre AMLO sería de 20 puntos cuando en realidad fue apenas superior a los cinco, y que consignó en días pasados que Anaya ya está a cuatro puntos de AMLO y Meade a siete; y la de Massive Caller, que ayer retiró de sus opciones a Margarita Zavala y trasladó automáticamente su porcentaje a Anaya para colocarlo a cinco puntos de AMLO. Esta encuestadora, según los registros del INE, fue contratada por la campaña del PAN-PRD-MC que le ha pagado hasta ahora 4.6 millones de pesos por estudios demoscópicos, según consta en los folios CAC08009, CAC10329, CAC10334 y CAM11023.

4. La renuncia a la candidatura presidencial independiente de Margarita Zavala presionada por los grandes grupos empresariales, incluidos los que la financiaban (Alberto Bailléres, del grupo BAL y Germán Larrea, del Grupo México), para que se sume a un candidato más competitivo. De paso, con casi la mitad de las boletas electorales impresas con la opción de la esposa del ex presidente Calderón, se abona a la confusión del elector que, si marca esa opción ya inexistente pero presente en la boleta, dará lugar a un voto nulo. ¿Quién o quiénes, históricamente, han convertido votos nulos en favorables a sus causas?

5. La cancelación que hizo el INE el pasado 30 de abril de sendos acuerdos tomados con el IPN y/o el MIT para blindar los sistemas informáticos del órgano electoral. El argumento fue el costo excesivo de ambas propuestas. De manera que el contrato para garantizar la “continuidad de operaciones y respaldar las herramientas tecnológicas” fue entregado a la empresa Scitum, del empresario Carlos Slim y que, se asegura, ha subcontratado en otros proyectos a la compañía Servicios Integrados para la Alta Empresa, propiedad de Hildebrando Zavala, hermano de Margarita, acusado en 2006 de uso inadecuado del padrón electoral, presuntamente para favorecer la elección de su cuñado Felipe Calderón.

6. La existencia de “mayorías ya conformadas” en los órganos electorales (INE y TEPJF) cercanas por su origen al PRI, al PAN y al PRD, con las inevitables suspicacias del caso. Sin perder de vista que personajes clave como el director de la Unidad Técnica de Fiscalización del INE, Lizandro Núñez Picazo, forma parte del grupo político Videgaray-Meade.

Les propongo una réplica: AMLO y Morena ya se vacunan ante la derrota. Y va la contra réplica: no hay evidencia hasta ahora que eso vaya a ocurrir. Por eso el recuento de estas señales que, ojalá, sólo sean paranoia de quien esto escribe.

INSTANTÁNEAS: 1. AJUSTES. Comentan que en estos días se ha visto muy felices a los priístas yucatecos tras conocer el último sondeo de Demotecnia, la encuestadora fundada por María de las Heras. En ella Mauricio Sahuí Rivero trae una ventaja de cinco puntos (unos 50 mil votos) sobre el panista Mauricio Vila Dosal. Los blanquiazules, molestos, culpan de este ajuste en las preferencias a la división que les provocó la salida de Joaquín Díaz Mena para irse con Morena, quien ya se acercó a los 24 puntos en la intención del voto.

2. DEBATE. Alejandra Barrales planteó un reto a Mikel Arriola durante el segundo debate de candidatos a la jefatura de gobierno de la CDMX. El priísta la acusó de tener un departamento en Polanco. Ella le reviró que, si se lo demuestra, renunciaría a la candidatura pero que si no, él renuncie a la suya. Mikel calló. No ha dado respuesta.

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