AMLO con la IP y su secretario de Hacienda

Mario Maldonado

Andrés Manuel López Obrador (AMLO) se vio las caras con los empresarios a los que hace unos días tildó de ser una “minoría rapaz que no quiere dejar de robar”. Allí estaba el candidato puntero en un club de las Lomas de Chapultepec frente al 1% que controla la mitad de la riqueza del país. Allí estaba el fundador de Morena mirando a los ojos a algunos de sus villanos favoritos para decirles que no tengan miedo, que no va a perseguirlos, pero que tampoco aceptará que lo quieran “boicotear” otra vez. “Dejen que los ciudadanos decidan y yo les prometo que va a haber cooperación entre el gobierno y el sector privado”, les ofreció.

Aunque fue una reunión cordial, en términos generales, los multimillonarios le cuestionaron varias cosas al político tabasqueño, como acusarlos de “tener secuestradas a las instituciones” y denostarlos con el calificativo de “rapaces”. También le pidieron que no eche abajo las reformas estructurales ni proyectos como el nuevo aeropuerto o los contratos petroleros.

Al llamado acudieron casi todos los hombres y mujeres que conforman el Consejo Mexicano de Negocios. Allí estuvieron su presidente, Alejandro Ramírez, quien dirigió buena parte del mensaje que contenía su llamada Visión 2030, y los cinco empresarios que fueron acusados por AMLO de iniciar un complot en su contra: Alberto Baillères, Germán Larrea, Claudio X. González, Eduardo Tricio y Roberto Hernández.

Con ellos hubo poca interacción y apenas se cruzaban las miradas. Por momentos, la reunión fue incómoda pues los planteamientos de López Obrador no variaron mucho de lo que ha dicho en campaña, como congelar el precio de las gasolinas, construir refinerías, garantizar el precio de productos agropecuarios y revertir la reforma educativa, entre otros.

A AMLO lo acompañó su enlace con empresarios y artífice de su proyecto de nación, Alfonso Romo, quien intervino varias veces para explicar la política económica, fiscal y financiera que planean ejecutar si ganan las elecciones presidenciales. No estuvo su propuesta de secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, pero su nombre salió a relucir varias veces por los rumores de que sería sustituido por el ex gobernador del Banco de México y titular de Hacienda con Ernesto Zedillo, Guillermo Ortiz, o por el actual vicepresidente del Banco Interamericano de Desarrollo, Santiago Levy. Pero el político tabasqueño los paró en seco: “Mi propuesta para Hacienda sigue siendo Carlos Urzúa”.

El nombre de Ortiz y Levy han sonado fuerte para ocupar la Secretaría de Hacienda ante lo que los inversionistas y empresarios consideran un perfil poco conocido y con poca experiencia en la administración pública. “Carlos Urzúa es quizá un buen académico, pero no cuenta con las credenciales ni el respaldo internacional para dar certeza a los mercados”, me dijo hace poco un director de un fondo de inversión.

En defensa de Urzúa, un funcionario que lo conoce y ha trabajado con él, me comentó: “Si bien es correcto que Carlos no es conocido en los medios financieros, él es una estrella académica en el área de econometría y finanzas públicas. Tiene un doctorado en Economía de Wisconsin (una de las escuelas top en esta materia), y dio clases (antes de regresar a México) en Princeton y Georgetown. O sea que, desde el punto de solvencia técnica, tiene una reputación que nadie en el área económica del gobierno actual ni tampoco en los equipos de asesores de los otros candidatos tiene”.

Carlos Urzúa, efectivamente, se siente más cómodo como académico que como funcionario público. Tanto así que renunció en el 2003 a la secretaría de Finanzas de la Ciudad de México, tras casi tres años al frente, para regresar a las aulas.

“Tuve la fortuna de que, como académico, no me fue tan mal (al frente de la secretaría)”, admitió Urzúa en una entrevista con EL UNIVERSAL en julio del 2003, días antes de dejar su puesto. “Lo vamos a extrañar ahora que ha decidido regresar a la vida académica (al Tecnológico de Monterrey)”, agregó AMLO.

Una de las cosas que al político tabasqueño no le perdonan los empresarios y muchos de sus detractores es que quiera “todo el poder” y que no se deje allegar personajes como Ortiz o Levy que mandarían una muy buena señal a los mercados financieros el 2 de julio, si es que las estrellas siguen alineadas a su favor.

SAT-INAI . El Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) envió una carta en la que rechaza haber recibido instrucción para “no tocar” el tema de Javier Duarte al menos después de la elección presidencial, declaración vinculada a un recurso de revisión sobre las operaciones que llevaron a cabo la empresa Campimend Comercializadora y la Secretaría de Turismo y Cultura del Estado de Veracruz. Esto fue publicado en la columna del lunes pasado “Los escándalos del jefe del SAT”, con base en fuentes del instituto que señalaron lo contrario.

Asimismo, expuso que no tiene facultades para ordenar o solicitar la destitución del titular del SAT, Osvaldo Santín. En caso de incumplimiento a sus resoluciones, el instituto puede imponer medidas de apremio y sanciones que van desde una amonestación pública hasta una multa económica de entre 150 y mil 500 veces la Unidad de Medida y Actualización.

Twitter: @MarioMal Correo: [email protected]

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