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En defensa del ITAM

En la crítica televisiva reciente al ITAM no se dan argumentos que cuestionen este legado. Se critica el origen empresarial y un entrevistado que dobla en edad se burla de los estudiantes pero no se esboza un planteamiento político
26/06/2019
02:11
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Recientemente se aprobó prácticamente por unanimidad la ratificación TLCAN con el voto a favor de todas las fuerzas políticas. Alguien que hubiera entrado en coma en 1994 y despertara hoy no daría crédito. El mismo tratado que dividió a la sociedad hoy goza de aprobación general. El mismo grado de consenso tienen hoy las autonomías del INE y el Banco de México.

Estos ejemplos son los casos más emblemáticos de la familia de pensamiento neoliberal que se identifica con el ITAM. Aún con la vitalidad del debate que vivimos, pocos temas suscitan el mismo grado de consenso que estas reformas. Ya forman parte de nuestros valores compartidos y son parte de nuestro patrimonio democrático.

En la crítica televisiva reciente al ITAM no se dan argumentos que cuestionen este legado. Se critica el origen empresarial y un entrevistado que dobla en edad se burla de los estudiantes pero no se alcanza a esbozar un planteamiento político.

Criticar al ITAM por la corrupción es un argumento tan sólido como criticar a los médicos de la UNAM la epidemia de diabetes. Estas acusaciones son iguales que responsabilizar al fabricante de una herramienta, digamos un martillo, por un crimen que se cometa usándola. El señalamiento de que las elites políticas nacionales están identificadas con componentes raciales es un argumento bien intencionado, pero no se establece el mecanismo por cual el ITAM contribuya al fenómeno.

El ITAM es una de las universidades más exigentes. Esto genera sesgos en favor de entornos más aventajados. Esto es una problemática estructural que no es atribuible al ITAM. De hecho el mismo fenómeno existe en universidades públicas igualmente exigentes como el CIDE y en otros países. Tampoco es claro cómo el ITAM ayude a perpetuar patrones de discriminación, o a hacerlo en mayor medida que otras instituciones como los medios masivos de comunicación y que sea el mejor objetivo a atacar cuando se quiere bien intencionadamente abatir ese tema.

La excelencia académica y la libertad de cátedra son lo que orienta el espíritu del ITAM. La currícula está integrada por humanidades diseñadas para equilibrar la solidez técnica con la crítica. En el ITAM enseñan tanto ex religiosos como proabortistas.

Nadie niega que la situación del país en lo referente a la desigualdad es inaceptable. Pero la crítica merece mejores servicios. La sátira cumple una función social indispensable. Cuando está bien hecha hace un planteamiento político. Así puede traer los beneficios públicos de la sátira y alejarnos de la risotada inocua de la comedia de utilería. Mientras esa crítica no exista, el ITAM no requiere otra defensa que su historia, su legado y su curricula.

Analista político y ex ITAM (2001-2006)

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