Columna

Corrupción, mercadotecnia y futbol

Primer punto: Pareciera que de pronto a todos se les olvidó cómo es el futbol. Quienes hemos jugado este deporte sabemos que aunque seas un magnífico jugador o un equipo que funcione muy bien, a veces las cosas no saldrán como quieres. El mejor ejemplo se llama Lionel Messi.

Una pésima Copa de Oro

Después del carnaval del miércoles, le propongo que nos detengamos en algunos asuntos, tratando de que éstos no tengan discusión.

1. La Selección Mexicana ha jugado una pésima Copa de Oro. Ha privado la falta de conjunción y la puntería frente al marco. Entre que muchos viven un bajón futbolístico y que el ‘Piojo’ ha dudado en el sistema, alineaciones y cambios, tenemos una Selección que dista mucho de ser la que nos llene de orgullo.

2. Por esfuerzo no ha quedado. No es que falte orgullo o que alguien se esté guardando algo.

Credibilidad y justicia

Vaya que han dado de que hablar los errores arbitrales que terminaron por beneficiar injusta y flagrantemente al equipo tricolor en la Copa de Oro.

Amnesia y memoria

México jugará este domingo la final de la Copa de Oro ante Jamaica envuelto en la polémica, controversia y el escándalo por el penalti inexistente que le permitió a la escuadra tricolor, al anotarlo, seguir adelante, llegar al tiempo extra y a los 105 minutos ganar el juego con otro penalti discutible que cobró de manera impecable Andrés Guardado, como lo hizo en el primero.

PRI: La tríada impulsa a César Duarte, ¿freno a Manlio?

La reunión de este sábado del Consejo Político Nacional del PRI, originalmente prevista como el marco de “una gran celebración” en la que el priísmo aprovecharía la presencia de su líder máximo, Enrique Peña Nieto, para festejar por triple motivo —la mayoría parlamentaria alcanzada en las pasadas elecciones; la despedida de César Camacho del partido y hasta el reciente cumpleaños 49 del Presidente—, terminó reducida a una reunión partidista importante, por el acercamiento entre el partido y su jefe político, pero ya sin mucha fiesta ni celebración ante el desánimo y la vergüenza que causó e

Para los que todavía dudan…

Pocas veces el poder político en México ha esgrimido la razón de Estado tan fundadamente. Lo hizo en Oaxaca y deshizo un problema de casi un cuarto de siglo.

En esa entidad, la CNTE de la Sección 22 era un Estado dentro de otro Estado. Hoy es pasado y amargo recuerdo. No más concesiones ni cesión a sus chantajes. No más a la imposición de una fuerza a la fuerza máxima, que es la del Estado.

El rompecabezas de Gabino Cué

“En México es aún fácil tirar a un gobernador. En el caso de Oaxaca, con un garnuchazo es suficiente. Pero creo que este gobierno debe poner fin a tales historias”, explicaba ese día Carlos Abascal, secretario de Gobernación (muerto en 2008), a su jefe, el presidente Vicente Fox.

Era junio de 2006, y esa junta concluyó con la decisión de no tumbar de su puesto al entonces mandatario oaxaqueño, el priísta Ulises Ruiz, quien acababa de desatar una ola de violencia en la capital del estado al fracasar en el desalojo de una protesta magisterial, el día 14 de ese mes.

¿El fin de la guerra?

Quienes crecimos en el antiguo régimen fuimos educados en la creencia de un omnipresente Estado mexicano dominando cada rincón del país, donde lo que no estaba prohibido era porque lo permitían nuestros dictadores constitucionales, quienes se podían manchar a placer las manos de sangre o de dinero mal habido.

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