Otra historia de Morelos

Héctor De Mauleón

La narcolibreta fue encontrada en una casa de seguridad, en los días en que Édgar Valdez Villarreal, La Barbie, era aún el terror de Morelos. Ahí estaba una lista de las cantidades que el crimen organizado pagaba cada mes a diversos alcaldes del estado.

Entre aquellos nombres figuraba el del presidente municipal de Amacuzac, Alfonso Miranda Gallegos.

La Barbie cayó en 2010 y el Cártel de los Beltrán Leyva se fracturó.

Entonces aparecieron Los Rojos. Se afincaron en Amacuzac y comenzaron a extender su dominio. Pronto se hizo público que el líder de ese grupo criminal en Morelos, Santiago Mazari Miranda, El Carrete, era sobrino del alcalde Miranda Gallegos.

A partir de entonces y hasta el fin de su gestión en 2012, al alcalde se le involucró en una larga serie de actividades ilícitas: secuestro, desaparición de ganaderos y líderes sociales, incluso desfalco.

En febrero de 2014, Gallegos pagó la fianza de un ex policía acusado de lesiones (Pedro Ramos H.). Dos meses más tarde, Ramos H. fue detenido al lado de un grupo de secuestradores en posesión de armas y joyas.

En mayo de ese año, el cuerpo del abogado Alejandro Exiquio Rodas fue encontrado, hecho pedazos, en una de las salidas de la Autopista del Sol, en Cuernavaca. A su lado había un mensaje dirigido, entre otros, el ex alcalde de Amacuzac, Miranda Gallegos, y su sobrino, El Carrete.

Exiquio Rodas se dedicaba a la defensa de narcotraficantes, según concluyeron las autoridades: le había conseguido un amparo a uno de los fundadores de Los Rojos, Crisóforo Maldonado, El Bocinas.

Corría el rumor de que el abogado ejecutado solía asesorar al, ya para entonces diputado local por el Partido del Trabajo, ex alcalde Miranda Gallegos.

El legislador negó toda relación con Alejandro Exiquio: “Desconozco quién sea esa persona, conmigo hasta ahora no ha trabajado, no ha laborado ningún licenciado que tenga ese nombre”.

La Fiscalía de Morelos solicitó que se le retirara el fuero. Miranda se amparó contra cualquier acto privativo de la libertad. El PT se deslindó de él: ante la avalancha de acusaciones, decidió suspender sus derechos partidistas y someterlo a proceso interno.

Esta fue la sorprendente declaración de la presidenta del PT en Morelos, Tania Valentina Rodríguez:

“Él venía de parte de Obrador y entró por parte de Obrador, nos lo presentó Obrador al PT estatal y fue por Obrador que entró al partido (…) Nos pidieron que entrara al PT porque era del equipo de Obrador, sigue siendo equipo de Obrador actualmente”.

Sin embargo, cuando llegó el momento, el PT (acompañado por el PSD y el PRI), detuvo el juicio de procedencia, argumentando que “no había elementos de prueba”.

En noviembre de ese año la Comisión Estatal de Seguridad confirmó que sobre Miranda pesaban siete averiguaciones previas.

Reportes de inteligencia federales y estatales señalaban que en varios municipios de Morelos había indicios de la infiltración del crimen organizado. Las fichas mencionaban un grupo de políticos locales avecindados en Jiutepec, Tecala, Puente de Ixtla, Ayala, Yecapixtla… y desde luego Amacuzac.

Ahí estaba de nuevo el nombre de Alfonso Miranda Gallegos.

En diciembre de 2017, el tío de El Carrete confirmó en una entrevista que, apoyado “en el trabajo y los resultados de mi administración”, buscaría de nuevo la alcaldía de Amacuzac, como candidato de Morena-PT y la coalición Juntos Haremos Historia.

En una entrevista concedida a un medio local desestimó las acusaciones en su contra, entre ellas, la de un presunto desfalco por 100 millones de pesos, ocurrido durante su gestión. Cuando lo interrogaron sobre “unos locales” del nuevo mercado que se había entregado a sí mismo cuando era alcalde de Amacuzac, aclaró que sólo le habían dado uno, “pero solo uno”, recalcó.

La Comisión Estatal de Seguridad lo había ubicado como “principal financiador, con recursos del crimen organizado, de candidaturas de la zona sur poniente del estado de Morelos (…) para beneficiar al grupo delictivo Rojos y/o Sangre Nueva”.

No sucedió absolutamente nada.

Hasta que hace unos días la División de Investigación de la Policía Federal lo aprehendió en el Estado de México. Según la investigación federal, Miranda se valía de sus cargos para brindar protección a Los Rojos. Se informó que, “para quitarse a sus adversarios políticos”, los mandaba secuestrar.

Una historia más de Morelos.

 

@hdemauleon
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