Correrá sangre en Baja Sur

Héctor De Mauleón

Viernes, medianoche. El malecón de La Paz luce desierto. Algunas camionetas pasan con la música a todo volumen y se pierden más adelante en la oscuridad.

Los bares del puerto mantienen sus luces incitantes. Suena fuerte la tambora. Pero todos los lugares están semivacíos.

El Departamento de Estado ha lanzado cuatro alertas de riesgo para los ciudadanos estadounidenses que visiten La Paz. Está por terminar el mes de octubre y en la zona se han contabilizado casi cien ejecuciones.

En 2016 hubo 130 homicidios dolosos en todo el año.

En octubre de 2017 los homicidios alcanzaron un nivel histórico. Solo el día 21 ocurrieron 14 asesinatos: ¡14 en 24 horas!

EL UNIVERSAL refirió el sábado el crecimiento exponencial de la violencia en la zona sur del estado: 126 homicidios en 2014; 457 en los que va de lo de 2017.

Los medios locales coinciden: desde la captura en 2014 de Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, la violencia se disparó. El Cártel de Sinaloa entró en crisis en la región. Ismael El Mayo Zambada y los hijos de Guzmán Loera se enfrentaron por el control de la península con células comandadas por un antiguo aliado: Dámaso López Serrano, El Mini Lic (ahijado del Chapo).

Al mismo tiempo, el Cártel Jalisco Nueva Generación, CJNG, aprovechó esta crisis para arrancarle al grupo de Sinaloa un pedazo del estado.

El 11 de junio de 2017 las autoridades localizaron a un lado de la carretera que va a San José del Cabo una fosa con 14 cuerpos, “algo nunca visto”. Dicha fosa era la constatación de que uno de los destinos turísticos más solicitados, el célebre “puerto de ilusión”, había ingresado, como el resto del país, en el territorio del horror.

El 19 de junio fuerzas federales detuvieron en Los Cabos a Abraham Cervantes Escareaga, El Baybay, presunto líder del plaza del CJNG. La versión de las autoridades indicó que El Baybay fue aprehendido a bordo de un auto, con dos AK-47, una 9 mm., 75 cartuchos y envoltorios de cocaína, metanfetamina y mariguana.

Luego de la detención apareció en Los Cabos una narcomanta dirigida a la Marina, el Ejército y la Policía Federal: “Los boy a matar a todos tienen 48 horas para soltar a mi compadre Babay o que empieze la matazón de gobierno. Atte. Rene 00”.

El Baybay fue liberado por un juez. La declaración de su hijo mayor señaló que el narcotraficante no había sido detenido en un auto, sino en su domicilio, con lujo de violencia y en medio de una estela de irregularidades.

Autoridades antinarcóticos obtuvieron, sin embargo, una nueva orden de aprehensión. El capo fue trasladado a la PGR.

No tardó en aparecer otra narcomanta: “Estoy encerrado pero no estoy muerto, me cobraron muchos millones y me dejaron, siguen los mps y tu Rene 00 voy contra ti porque estas matando mi gente y quieres quitarme la plaza de los cabos correrá sangre en baja sur, se declaró la guerra. Atte. Tu ex compadre El Babay”.

Mientras el proceso de Cervantes Escareaga se llevaba a cabo, Dámaso López Serrano, El Mini Lic, se entregó al gobierno de Estados Unidos: los hijos de El Chapo, Jesús Alfredo e Iván Archibaldo Guzmán, lo había sentenciado a muerte. Según autoridades federales, él había ordenado el secuestro que ambos sufrieron en el restaurante La Leche de Puerto Vallarta.

Además, El Mini Lic se había confrontado con El Mayo Zambada.

Dámaso López Serrano fue enviado a Baja California Sur en calidad de jefe regional del Cártel de Sinaloa. Estableció su base de operaciones en La Paz. Tras su entrega, las células que lo acompañaron —Los Ántrax y las llamadas Fuerzas Especiales de Dámaso— se habrían aliado con el Cártel Jalisco Nueva Generación, (que dirige Nemesio Oseguera, alias El Mencho).

La consecuencia de todo esto está a la vista. La violencia creció 358%. A la noche del sur de Baja California la rasga cotidianamente el tableteo de las metralletas. Las ejecuciones ocurren en los restaurantes. Los muertos aparecen a bordo de autos abandonados y en llamas. El gobierno del panista Carlos Mendoza Davis asegura que la violencia se da solo entre la delincuencia organizada —y no va dirigida ni suele tocar a la sociedad.

Es viernes de quincena y el malecón de La Paz está lleno de negocios estridentes que sin embargo lucen semivacíos. Un helicóptero de la Armada sobrevuela a medianoche la ciudad: acaban de matar a otro hombre en una colonia de la zona sur.

Según el monitoreo de la firma de asesoría Realty World, Baja California Sur es hoy la entidad del país “con mayor desplome en la colocación inmobiliaria”. Aquí, la venta de casas ha caído 47%.

Se oyen muy cerca las aspas del helicóptero. En verdad, ¿la violencia no toca a la sociedad?

@hdemauleon
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