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El retorno de los brujos

18/05/2019
01:52
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El presidente López Obrador está obsesionado por su lugar en la historia. Modestamente aspira a ser recordado al mismo nivel de Hidalgo y Juárez. ¿Cuántas avenidas, calles, monumentos, villas o incluso estados significa eso? Sin embargo, lejos de la atención pública, está construyendo un camino por el que nadie buscaría ser recordado, por haber provocado, literalmente, el retorno de los brujos.

Al estilo de la casa –sin más diagnóstico que su opinión y ni más validación que su palabra-, el presidente decidió cancelar el Seguro Popular, como hizo con el nuevo aeropuerto de la ciudad de México. La primera decisión empieza a representar un enorme costo social, en términos de salud, de la misma manera que la segunda tuvo extensas repercusiones económicas, que provocaron disminución en la esperanza de crecimiento del Producto Interno Bruto.

Los grandes cambios suelen ocurrir lentamente y lejos de los reflectores, como empieza a suceder con la salud de la población, especialmente entre los más vulnerables. Cierto, no estábamos en los niveles deseables, pero México avanzó mucho en materia de salud pública. El nuevo gobierno está metiendo la reversa. O truena la máquina y vuelca el sistema hospitalario o, desafortunadamente, logra su objetivo y volvemos al pasado que tanto le gusta al presidente. Ambas opciones son muy negativas.

Los nuevos funcionarios del sector han resultado notoriamente incapaces e indolentes, especialmente en la Secretaría de Salud. No pueden resolver un problema administrativo de pagos salariales a médicos residentes, pero tienen en sus manos la transformación más ambiciosa del sistema de salud para desaparecer el Seguro Popular y crear el Instituto Nacional de Salud para el Bienestar.

En distintos momentos y en distintas ciudades, cientos de médicos residentes han salido a reclamar la falta de pagos, y el propio presidente ha revelado que 80 mil profesionales de la salud trabajan por honorarios en el sector público, sin plaza y sin prestaciones. Estos hechos son síntomas de una enfermedad. Si no pueden con lo menos, ¿cómo van a poder con lo más? Peor aún: se prevén consecuencias indeseables.

Esa incapacidad e indolencia han revelado una parte oscura de la política social del gobierno: mientras a médicos que están haciendo su servicio social se les pagará 800 pesos mensuales en junio próximo, a los llamados ninis se les entregan a partir de enero pasado 3 mil 600 pesos mensuales. El gobierno castiga a quienes estudiaron mínimo 18 años y premia a quienes no lo hacen porque privilegia su política de cooptación de electores potenciales.

Sin embargo, esos mismos funcionarios indolentes e incapaces tienen en sus manos implementar la desaparición del Seguro Popular, cuya función era brindar atención médica a quienes no tienen seguridad social del IMSS o del ISSSTE.

A cinco meses de gobierno, cuando aún no empieza la obra de desmantelamiento, solamente los anuncios han creado un clima de incertidumbre que ya está afectando a la población de menores recursos. Aunque sólo Campeche, Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Quintana Roo, Tabasco, Veracruz y Yucatán están incluidos en la primera etapa, hemos recibido reportes tanto de negación del servicio como de falta de medicinas en prácticamente todos los estados del país.

En los hechos, las personas de más escasos recursos están volviendo a pagar de su bolsa las consultas y las medicinas en los consultorios de la esquina o las farmacias de similares. Las enfermedades llamadas catastróficas por requerir mucho dinero y atención altamente especializada volverán a empobrecer a las familias. Y lo más pobres volverán a los curanderos y los remedios caseros. La política de salud pública de la 4T habrá hecho posible el retorno de los brujos.
 

Vocero del PAN
Fernando Herrera Ávila
Vocero del PAN. Senador de la República durante la LXII y LXIII Legislaturas del Congreso de la Unión. Durante esta etapa fue Coordinador de la bancada de Acción Nacional, presidente de la Junta de...

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