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¿Y ahora qué?

Alberto Barranco

Aunque falta aún empatar la propuesta enviada a la Cámara de Representantes con la aprobada por el Senado de Estados Unidos, la posibilidad de que la reforma fiscal impulsada por la Casa Blanca entre en escena el año próximo le coloca una gran interrogante al país: ¿Y ahora qué?

Aunque México no es la única nación en jaque por el anzuelo de un Impuesto sobre la Renta de 20% de cara al arraigo de inversiones y el regreso de empresas, sí sería el más perjudicado.
 

La carambola es de dos bandas, dado que el sí de los senadores del partido de Donald Trump, con excepción del representante de Tennessee, Bob Corker, le da un tanque de oxígeno, lo que podría ensoberbecerlo de cara a sus “píldoras envenenadas” para la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte y aún la pretención del muro fronterizo.

 

En los ecos está aún vivo el fracaso del sucesor de Barack Obama para derogar el Medical Care, ubicado como el principal logro social de éste.

 

La esperanza de un dique a la propuesta, al margen de la letra chiquita que cancela una tonelada de deducciones, apuntaba al costo de la baja, de cara al colosal déficit fiscal del país del norte. La factura, 15 puntos menos al tributo, se calcula en 1.5 billones de dólares, en un lapso de dos años.

 

De hecho, el argumento del republicano rebelde hablaba justo de provocar un fuerte incremento en el desequilibrio tributario, que obligaría a incrementar la deuda a niveles que atenten contra la seguridad nacional. La votación del Senado fue de 51-49.

 

Los repiques hablaban del mayor recorte de impuestos en los últimos 30 años.

 

El vaticinio apunta a un crecimiento espectacular de la economía de Estados Unidos, aunque los analistas calculan un efecto temporal. Evidentemente, a la velocidad en que llegue la percepción estaría sujeto el repunte de las apuestas a favor de Trump.

 

En paralelo, contará la otra percepción, es decir la de los ciudadanos en general, en un escenario en que se desechó una propuesta para cancelar limites en materia de exención de impuestos para depósitos en ruta hacia el ahorro para el retiro.

 

En el marco, la reforma plantea una suerte de amnistía para capitales golondrinos, colocando en la mesa una tasa de sólo 12%. Tras el golpe, se inició en el país una campaña para demeritar el impacto. Que si a México le queda la carta de los salarios bajos, seis veces menores a los del país del norte para mantenerse competitivo; que la competencia no sólo es en materia de impuestos…

 

Algunos hablaban de utilizar como Plan B el privilegiar impuestos al consumo en demérito de los de renta, lo que se vuelve misión imposible de cara al largo proceso legislativo y, naturalmente, el escenario electoral.

 

Lo cierto es que México jugó la carta en la discusión de la reforma fiscal, tapándose con la negativa del entonces secretario de Hacienda, Luis Videgaray.

 

Este, por cierto, acudirá el próximo viernes a la reunión del pleno del Consejo Coordinador Empresarial, aunque, júrelo, no para recibir reclamos.

 

¿Y ahora qué?
 

Balance general. A pretexto del fin del quinto año del sexenio, aunque con evidente tufo electoral, el gobierno está haciendo públicos resúmenes sobre los avances en materia de los cinco programas emprendidos, en cuyo marco pareciera que la victoria es total.

 

La lista habla de un crecimiento económico a tasa anual de 2.5%; de la creación de 3.5 millones de empleos en el sector formal y entre otros, del incremento de 9.6% en las exportaciones.

 

Lástima que en el primer caso el nivel es insuficiente frente a la mediocridad arrastrada durante 20 años. Lástima que las fuentes de trabajo sean de pésima calidad, con énfasis en dos salarios mínimos como promedio; lástima que, del otro lado de la moneda, con la inmensa mayoría de los países con que pactamos acuerdos comerciales arrastremos déficit en la balanza comercial, es decir les compramos más de lo que les vendemos. Lástima que para exportar el país necesite importar ante la falta de cadenas productivas.
 

En ésta esquina. Finalmente la Suprema Corte le dio cauce a la Controversia Constitucional planteada por el Instituto Federal de Telecomunicaciones contra el Instituto Nacional de Acceso a la Información y Protección de Datos.

 

Como usted sabe la manzana de la discordia apunta a que, a juicio del primero, el segundo se excedió en sus funciones al exigirle transparentar el contenido de una reunión entre sus comisionados con directivos de la empresa Tele Fácil, realizada en marzo de 2015.

 

Este había planteado una denuncia contra Teléfonos de México, por un problema de interconexión a sus redes.

 

La firma reclamaba una indemnización de 500 millones de dólares por supuestos daños y perjuicios.

 

La información la clasificó el Ifetel como reservada, según su interpretación de la ley, con la novedad de que la contraparte tiene otra.
 

Interjet, 12 años. Iniciados sus vuelos en el 2005 con sólo tres aviones y cuatro destinos, 12 años después Interjet tiene una flota de 72 naves y vuela hacia 50 destinos nacionales e internacionales.

 

Sus últimas rutas apuntan a tres ciudades de Canadá: Vancouver, Toronto y Montreal. La perspectiva para 2018 habla de multiplicar sus destinos a Estados Unidos.

 

Durante los primeros 10 meses del año la empresa encabezada por Miguel Alemán Magnanni incrementó 7.63% el número de asientos ocupados.

 

La Asociación de Experiencia al Cliente (APEX, por sus siglas en inglés) galardonó a la línea aérea con cuatro estrellas en la categoría de bajo costo.
 

Sí va Arballo. Finalmente, deshojada largamente la margarita, el presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción, Gustavo Arballo, entrará a la pelea por la presidencia de la Concamin.

 

De hecho, ya se registró formalmente.

 

Instalado el jueves próximo el Comité de Auscultación, las 64 Cámaras afiliadas al organismo recibirán una carta con los nombres de los aspirantes para decidir a quién le darían su respaldo.

 

El estatuto habla de que los posibles hayan participado previamente en algún cargo del Consejo Directivo.

 

Hasta hoy son tres en la lista, el expresidente de la Canacintra Rodrigo Alpízar y el ex presidente de los industriales del Estado de México, Francisco Cervantes.
 

Un paso más. Aprobada ayer por los accionistas de ambos bancos en asamblea extraordinaria, falta solo el visto bueno de la Comisión Federal de Competencia Económica para consolidar la fusión entre Banorte e Interacciones.

 

El presidente de la entidad resultante será Carlos Hank González.

 

Con la operación el banco fundado por Roberto González Barrera se consolida como el cuarto del sistema, ganándole en algunos capítulos la tercera posición a Santander.

 

El crecimiento del grupo financiero se ha logrado a base de adquisiciones. Así el Banco IXE, la Afore XXI, la Afore Banamex…

 

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