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Quieren matar una hormiga con cañon, al regular redes: Raúl Echeberría

La iniciativa debe revisarse a detalle; el proyecto no contiene medidas que se encaminen a su objetivo: garantizar la libertad de expresión, opina

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Quieren matar un ahormiga con cañon, al regular redes
Raúl Echeberría, director de la Asociación Latinoamericana de Internet (Alai). Foto: CORTESÍA

La propuesta del senador Ricardo Monreal (Morena), para regular las redes sociales no es clara y utiliza grandes herramientas para atender un tema en particular, considera Raúl Echeberría, director de la Asociación Latinoamericana de Internet (ALAI). 

“El primer obstáculo que vemos es que es una herramienta que se pone aquí (en la propuesta) para algo que debe ser quirúrgico. Estamos utilizando una bomba, es como usar un cañón para matar una hormiga”. 

Subraya que la regulación no es clara porque intenta establecer controles para dar más garantías en la defensa de la libertad de expresión de usuarios de internet y de redes sociales en México. 

“Pero cuando uno va por el articulado del proyecto que se conoce, en realidad no hay nada que vaya en el sentido de la argumentación. No hay medidas que vayan en el sentido del que se supone es el objetivo de la ley”. 

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Echeberría dice que lo que se concluye del proyecto es que parece que su único propósito es dar más garantías a los usuarios de redes sociales ante un eventual cierre de sus cuentas. “La ley termina siendo sobre eso, no hay otras cosas”. 

Para el directivo cada vez que se discute una política pública, una regulación, una ley, es importante saber los objetivos para luego definir las soluciones. 

“Acá parece que partimos en el sentido opuesto, tenemos una solución y luego vamos a buscar el problema”. 

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La ALAI propone partir de “una hoja en blanco” para generar una regulación, si es que es necesaria, iniciando una discusión basada en evidencia, cifras y en el que la sociedad civil, empresas, legisladores y gobierno analicen las mejores soluciones. 

Trump, el origen 

Echeberría destaca que no hay ninguna discusión que analice el impacto de esta regulación. 

Comenta que se utiliza como referencia el cierre de la cuenta del expresidente estadounidense Donald Trump, porque es el único ejemplo usado por quienes defienden este enfoque. 

“No podemos legislar a partir de un caso excepcional. ¿Cuántas veces hemos visto que un presidente de Estados Unidos sea sometido a juicio político en el Senado de su país?”, cuestiona. 

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No podemos generar leyes basadas en casos de otros países, con otra cultura, otra situación y con casos extremadamente excepcionales, critica Echeberría. 

Actualmente, las redes sociales cuentan con información pública y transparente sobre los casos en los que toman acciones. Por ejemplo, en Twitter, durante el primer semestre del año pasado se aplicó algún tipo de medida, que no significa el cierre de cuentas; 19 millones de veces a escala global, detalla. 

“Eso significa que, más o menos, se toman acciones en el mundo entero en una de cada 100 mil cuentas activas, estamos hablando de un número muy pequeño y la mayoría de las veces son problemas de contenido ilegal, de odio, de terrorismo, estafas o uso de bots”, puntualiza. 

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Facultades fuera del alcance

 Entre las soluciones que indica la propuesta para regular las redes sociales se encuentra el darle al Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) un rol que no tiene que ver ni con su misión ni con su alcance, comenta Echeberría. 

“Para el rol vinculado a los temas de libertad de expresión, el IFT no es el organismo apropiado para eso”. 

Sobre la necesidad de hacer un registro de las redes sociales para operar en México, el directivo de la ALAI expone que la medida tiene inconvenientes. 

“Es muy difícil definir el concepto de que una red social opere sólo en México, las redes sociales operan en el ciberespacio, en internet, no en un país determinado”, explica el directivo. 

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Otro inconveniente radica en que la licencia para operar en México puede no otorgarse o no ser solicitada por las redes sociales, advierte. 

“Además no hay que confiar sólo en la persona que están hoy, estamos hablando de una ley que perdura en el tiempo, que en cualquier momento con cualquier gobierno o composición de ese organismo tendrían esa potestad (de otorgar o no la licencia de operación)”. 

Herramientas de valor 

Echeberría dice que las redes sociales son utilizadas por muchas personas para otras actividades. 

“No son sólo lugares en los que se comparten fotos de la familia o de las vacaciones, eso dejó de ser hace muchos años, incluso durante la época de pandemia han sido herramientas importantísimas para sobrevivir”. 

En las redes sociales los usuarios promueven sus actividades profesionales, vendiendo productos, brindando servicios, por lo que si una red social se cierra, además de los problemas de la libertad de expresión, se afecta a una cantidad innumerable de individuos que usan estas herramientas para diversos fines como personales, culturales, sociales y económicos. 

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